Sor Lucía Caram, la religiosa dominica en el centro de la polémica por sus hábitos soberanistas, se ha colado en la campaña electoral de CiU como una "monja cojonera" que reivindica medidas contra la pobreza y que se declara "enamorada" del president Artur Mas.

Tiene un programa de cocina en una televisión y colabora en varios medios de comunicaciónEste miércoles, Mas y la religiosa argentina afincada en Cataluña se han lanzado piropos mutuos en un acto de la campaña municipal en Barcelona con el alcaldable por CiU, Xavier Trias, como espectador de lujo de las muestras de amor verbal y los gestos de complicidad entre el president y la religiosa dominica contemplativa.

Lucía Caram (Tucumán, Argentina, 1966) rompe los tópicos de una monja de clausura porque, a parte de su tarea benéfica en la fundación Rosa Oriol, es también fuera de los muros del convento una activista política crítica con otra activista y candidata a la alcaldía de Barcelona, Ada Colau, además de colaboradora en diversos medios de comunicación, cocinera en programas de televisión e incluso el martes se le vio practicando el pádel en un torneo benéfico.

La dominica, que reside en un convento de Manresa (Barcelona), ha querido dejar muy claro que ella "ni es política ni hace política", sino que se dedica al "trabajo social", y que estaba en el acto de CiU para ejercer su "condición de monja cojonera".

Mas y Caram han intercambiado piropos durante un acto de campaña en BarcelonaLa frescura con la que se ha expresado esta monja televisiva ha provocado más de una carcajada entre el público que estaba en el Museo de Historia de Barcelona, conformado esencialmente por miembros de la lista de Trias, cargos del Ayuntamiento y periodistas que cubrían el evento.

La denuncia que verbalizó el martes Caram de presuntas "presiones" del Estado ante el Vaticano por sus posiciones soberanistas que "molestan" le ha venido como anillo al dedo a Artur Mas, que ha aprovechado el acto para alabar públicamente su "coraje, valentía, serenidad y la sabiduría".

También ha calificado de "estimulante" que Caram le "interpele" e incluso le meta "el dedo en el ojo" para advertirle de la situación social, después de que la monja le reclamara hace unas semanas un pacto contra la pobreza.

No sé si mi mujer se pondrá celosa después de lo que he dichoLos piropos no han acabado aquí: el presidente catalán, que es un discreto católico, ha citado una definición del cristianismo que señala que esta religión no es "un código de mandamientos" sino "una experiencia de amor". "Si esto es así, tú la representas mejor que nadie", ha añadido Mas mirando a Caram. "No sé si mi mujer -Helena Rakosnik- se pondrá celosa después de lo que he dicho", ha bromeado.

Ha sido en este momento, como colofón del acto, cuando la monja ha confesado su amor a Artur Mas: "Yo siempre digo que estoy enamorada del president".

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