Torre Village 'Streetstyle Shopping' se convertirá en la ruta comercial de moda "democrática" de referencia en el norte de España en 2017 cuando se abra al público que podrá adquirir productos a precios outlet, con descuentos entre el 30 y el 70 por ciento, en un entorno cuidado con zona de restauración.

En las antiguas instalaciones de Pikolín, que se trasladarán a la Plataforma Logística de Zaragoza (Plaza), se creará este complejo al aire libre, cuyas obras comenzarán el próximo año y que conservará como emblema la torre de la fábrica de colchones.

Una inversión de 60 millones, con una previsión de amortización en tres años, permitirá transformar los edificios existentes, que datan de los años 70, para "dar vida" a este complejo en el que se generarán unos 1.800 puestos de trabajo, entre directos e indirectos.

El impulsor de Torre Village, el director de Grupo Patrimonial Actur (GPA), Álvaro Palacio, ha explicado que se trata de un proyecto "supraregional" porque espera captar compradores del País Vasco, ciudades del valle del Ebro y Lérida para calcular que alrededor de 1,8 millones de potenciales clientes están a 90 minutos de Zaragoza. Además, según los estudios realizados casi el 50 por ciento de los compradores han estado en centros de La Roca Village, de Barcelona y Las Rozas Village, en Madrid.

Palacio ha precisado que la diferencia con estos dos centros comerciales radica ofrecen productos "más de lujo" y el de Zaragoza está orientado a "buscadores de oportunidades que solo se fijan en el precio y no les importa tanto el entorno; y a los demandan marcas de referencia a buen precio, no son compradores compulsivos y adquieren productos online".

En rueda de prensa para presentar este proyecto, el director de GPA ha incidido en que es "muy buena noticia para Zaragoza" porque la inversión de 60 millones de euros es de capital aragonés y no se produce una deslocalización de Pikolín porque se traslada a otros terrenos.

ACCESOS

"Refuerza el posicionamiento de Zaragoza como ciudad de compras", ha subrayado Palacio para exponer gráficamente que Torre Village "actuará de imán para atraer hacia la ciudad el turismo internacional y nacional" puesto que se instalarán 90 operadores que ha preferido no desvelar por "razones de confidencialidad".

Palacio ha desestimado que este complejo ejerza competencia sobre los comercios de la ciudad al indicar que "ofrecemos un producto que no hay en la zona norte de España, es nuevo y además se busca captar el gasto que muchos compradores hacen en las web y otras zonas del país".

Los accesos al futuro centro comercial ha sido un aspecto que han analizado previamente mediante análisis de flujo de tráfico y conexiones con las principales vías, ya que se ubica en la Carretera de Logroño.

En cuanto a la posibilidad de habilitar transporte público, Palacio ha asegurado que "no exigimos una línea de autobús, pero si el Ayuntamiento la pone nosotros encantados" y en el caso de tener que asumir parte de ese coste ha apostillado que "no hemos puesto condicionantes y tendríamos que hablar". También ha asegurado que "no queremos morir de éxito".

Ha confiado en que la futura composición del Ayuntamiento de Zaragoza "no ponga obstáculos" para dejar claro que Torre Village es un proyecto empresarial privado y "se presenta al margen de las elecciones" municipales y autonómicas del próximo domingo.

"Nos adaptaremos a la normativa vigente", ha zanjado respecto a la apertura en festivos y ha calificado de "más que relevante" el volumen de negocio que calculan generar.

DISEÑO

El director del Bernabad Arquitectura, Alejando San Felipe, ha expuesto los detalles del proyecto constructivo en el que, además de arquitectos, están implicados ingenieros y paisajistas.

Se diferenciarán dos zonas, la de compras y la de restauración y entre ambas se diseñarán un paseo arbolado con ejemplares singulares y autóctonos de hoja caduca.

El área de compras mantendrá una estructura urbana sencilla con una secuencia concatenada de cuatro plazas y tres accesos. "Se mantendrá la esencia de un lugar de edificaciones industriales con un lenguaje de arquitectura moderna mediante una nueva reinterpretación".

Así, los futuros compradores recorrerán una calle central con tiendas a ambos lados en las antiguas dependencias de la fábrica que mantendrán el aspecto de las cubiertas quebradas "como dientes de sierra", estructuras originales de hormigón y perfiles metálicos a la vista que junto al revestimiento que ahora ofrecen las fachadas "enlaza con la idea de un Village de realizar un recorrido ameno".

El aspecto de la zona comercial "no será rectilíneo sino que se quiebra y se favorece el efecto sorpresa para que las compras sean una experimentación". Este diseño "ayuda a identificar los comercios con un estilo identitario con elementos de una propuesta unitaria al usar un mismo lenguaje".

Además, el itinerario de compras se ameniza con fuentes y mobiliario urbano y se ha planeado protegido de los vientos del noroeste al estar en un emplazamiento abierto al este.

Aspecto industrial

Muchos de los elementos que se instalarán son "ex novo" ha preciado Alejandro San Felipe para avanzar que se contempla colocar piedra de Calatorao en las áreas más próximas a los comercios "para dar un toque más amable" y adoquines en la zona central.

"Queremos dar un paso más y mantener la esencia dando nueva vida a un edificación de hace cuarenta años" con un estética de tramas hexagonales "de marcado carácter de la época" que se mantendrán pero eliminando los cerramientos superfluos para crear un espacio porticado en la zona de restauración.

Además, la Torre de Pikolín será visible desde cualquier punto y se realzará con juegos de luces para que siga siendo uno de los iconos de la Zaragoza industrial.

La superficie bruta alquilable a los operadores es de 63.000 metros cuadrados, de los que 22.500 metros cuadrados se destinará a tiendas de moda con descuento, 5.500 metros cuadrados a restauración

y 35.000 metros cuadrados a una zona comercial anexa; junto a 2.500 plaza de aparcamientos gratuitas.

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