El teatro Romero San Juan de San Juan de Aznalfarache (Sevilla) cerró pasadas las 21,00 horas de este pasado martes la capilla ardiente instalada en dicho espacio escénico, para dar el último adiós al difunto cantaor y guitarrista Manuel Molina, quien fuera uno de los miembros del conocido dúo Lole y Manuel. "Varios miles de personas", entre ellas figuras del mundo del arte y "muchos vecinos", pasaron por el teatro para rendir homenaje a este icono del flamenco, según ha dicho a Europa Press el alcalde del municipio, Fernando Zamora (PSOE).

"Ha pasado muchísima gente por la capilla ardiente, incluso tuvimos que cortar la calle", ha explicado el alcalde de San Juan. Tras el velatorio, el cadáver del conocido artista fue incinerado en privado.

Nacido en Ceuta en 1948, aunque residente en el sevillano barrio de Triana desde muy temprana edad, Manuel Molina Jiménez —conocido artísticamente como Manuel Molina— era hijo del guitarrista 'El encajero', del que aprendió a tocar la guitarra. Estuvo involucrado en el mundo musical desde muy niño, formando parte a los 12 años, junto a Chiquetete y El Rubio, del trío Los Gitanillos del Tardón.

Posteriormente formó el grupo Smash, grupo de rock progresivo de raíz flamenca, que popularizó el conocido 'El Garrotín', y luego el dúo Lole y Manuel, que en 1975 sacó al mercado el disco 'Nuevo día', un título muy acorde con el devenir social y político que encaraba entonces España.

Esta aportación discográfica —a las que se sumaron posteriormente álbumes como 'Pasaje del agua' o 'Al alba con alegría'— abrió sin dudas nuevos públicos al flamenco, tanto por su estética como por su música, abierta a influencias de otras culturas. Posteriormente simultaneó su carrera en solitario con la colaboración con los mejores artistas del flamenco, actuando igualmente con su hija, Alba Molina.

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