Horacio Coppola. Plaza San Martín desde Kavanagh (Plaza San Martín from Kavanagh), 1936
Foto del argentino Horacio Coppola Private collection © 2015 Estate of Horacio Coppola

De haber trabajado en París o Londres serían figuras de calado mundial presentes por derecho propio en todas las historias del arte del siglo XX. Les tocó, sin embargo, desarrollarse como creadores a partir de 1935 en Buenos Aires, ciudad entonces alejada de los circuitos. Pese a todo, Grete Stern (1904-1999) y Horacio Coppola (1906-2012) tuvieron el empuje y el genio necesarios para colocar a la capital argentina en el mapa mundial de las vanguardias.

La vida y el arte de la pareja —él se dedicó sobre todo a la fotografía y ella, de paleta más amplia, también al fotomontaje y la ilustración— son celebrados en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) en la recién inaugurada exposición From Bauhaus to Buenos Aires: Grete Stern and Horacio Coppola (De la Bauhaus a Buenos Aires: Grete Stern y Horacio Coppola). La gran retrospectiva, programada hasta el 4 de octubre, es la mayor organizada nunca este par de investigadores formales.

300 obras entre fotos, publicaciones, diseños...

La muestra se compone de 300 trabajos, cedidos por museos y colecciones privadas europeas y americanas. Aunque en el recorrido dominan las fotografías y fotomontajes (250), también se exponen 40 diseños tipográficos y carteles publicitarios, 26 fotolibros y publicaciones impresas.

Coppola hizo cortos en 16 mm en los que experimentó con la filmación por fotogramas También se exhiben cuatro películas experimentales de 16 milímetros que Coppola realizó en Berlín, París y Londres, entre ellas Der Traum (El sueño), con un lenguaje surrealista,  Un Muelle del Sena (A Quai on the Seine, 1934) y A Sunday on Hampstead Heath (Un domingo en Hampstead Heath, 1935), donde experimentó con la filmación fotograma a fotograma para captar la acción urbana. Son piezas muy influidas por las obras de Sergei Eisenstein, Man Ray y Dziga Vertov, que Coppola había programado en el cine club que gestionaba en Buenos Aires.

Sacar el arte de las manos de las élites

Los artistas se conocieron en 1932 cuando ambos asistían a la Bauhaus, la prestigiosa escuela de diseño alemana que tuvo un papel primordial en el arte de principios del siglo XX y en cuyo plantel académico se reunían creadores de varias disciplinas empeñados en bajar al arte de las alturas celestiales de las élites y devolverlo al uso terrenal en la vida cotidiana.

Stern era feminista, defendía la idea de la 'nueva mujer' y le fascinaba el psiconálisis Stern, feminista defensora de la idea de la neue frau (nueva mujer), de ideología izquierdista, apasionada del psiconálisis y de origen judío, tuvo que salir de Alemania al año siguiente, presintiendo que la llega de los nazis al poder ponía en peligro su vida. Coppola, de una familia argentina de raíces genovesas y buena posición social, también abandonó el país de Hitler y vagó por Europa con su cámara de fotos. En 1933 se reencontraron en Londres.

Exposición en 'Sur', la revista de Victoria Ocampo

En 1935 ambos, ya casados, se embarcaron hacia Buenos Aires. En la ciudad montaron una exposición conjunta en la sede de la revista Sur de Victoria Ocampo y anunciaron que el acto anunciaba "la llegada a Argentina de la fotografía moderna". El estilo vanguardista y atrevido de Stern —que se dedicaba sobre todo a los retratos— y Coppola —interesado en la fotografía de calle de los suburbios urbanos— fascinó a la crítica y colocó al dúo en el centro de los círculos de la intelligentsia.

Dos exposiciones monográficas paralelas, no una muestra conjunta "Los dos artistas tenían carreras muy destacadas antes de que se conocieran en Berlín en 1932. No se puede ver una influencia clara del uno sobre el otro", dice la comisaria de la exposición, Sarah Meister, que prefiere considerar que la iniciativa del MoMA es montar "dos exposiciones monográficas paralelas" y no una "muestra conjunta".

El momento de la 'modernidad alternativa de Latinoamérica'

Para Meister From Bauhaus to Buenos Aires tiene el carácter de una reparación histórica de dos artistas que "si hubiesen estado en París en vez de en Buenos Aires, serían mundialmente conocidos". En tono reivindicativo sobre el ninguneo del arte no sajón, añade: "Ha llegado el momento de dar reconocimiento a una modernidad alternativa, una modernidad que tradicionalmente se ha descuidado y que apunta a Latinoamérica".

Las fotos de Coppola son ahora sinónimos de Buenos Aires La "perspectiva profundamente personal" de Coppola cuando retrataba su ciudad tiene la calidad de "un romance" similar al que Bill Brandt mantenía con Londres o Brassaï con París. "Sus fotos son ahora sinónimos de la ciudad (...) con la que tenía un compromiso personal".

Colaboraciones con Borges

Stern, por su parte, recuperó la pasión por el retrato, formato que había iniciado en Londres con la comunidad alemana exiliada. En Argentina tuvo ante su objetivo, entre otros, al escritor Jorge Luis Borges, con quien Coppola también había colaborado en 1930 ilustrando con fotos una edición de Evaristo Carriego.

Stern criticó la cosificación de la mujer desde la revista femenina 'Idilio' La muestra concluye con la serie de fotomontajes Sueños que Stern firmó en los años cincuenta, cuando colaboró semanalmente en la revista femenina Idilio con obras que criticaban, de forma pionera en la sociedad argentina, la cosificación sexual y social de la mujer.

Coppola y Stern se divorciaron en 1943, poco después de nacer su segundo hijo. Ambos siguieron residiendo y trabajando en Buenos Aires y compartieron una vida longeva: él murió a los 105 años y ella a los 95.