El Ministerio de Industria, Energía y Turismo aplica a partir del martes una bajada del 10,6% en el precio de la bombona de butano, que pasará de costar 15,8 euros a 14,11 euros, indicaron fuentes del sector. La revisión se produce antes de las elecciones municipales del próximo 24 de mayo y afecta a cerca de 8 millones de consumidores de butano.

Se produce una vez absorbido el déficit de tarifa temporal que había acumulado el butano el año pasado Esta bajada tiene lugar además dos meses después de que en marzo Industria aplicase una rebaja inicial del 9,7% con respecto al precio de 17,5 euros en el que se encontraba la bombona desde hacía más de un año. Con la nueva revisión, el butano acumula ya un descenso del 19%.

La medida se adopta tras el continuado abaratamiento de la materia prima, cuya traslación al precio regulado ha quedado parcialmente amortiguada por la pérdida de valor del euro frente al dólar. Además, se produce una vez absorbido el déficit de tarifa temporal que había acumulado el butano hasta mediados del año pasado. El desajuste ha podido eliminarse gracias a las fuertes bajadas en los precios de las materias primas de los últimos meses.

Orden ministerial

El Ministerio de Industria publicó en marzo la orden ministerial con el nuevo mecanismo de fijación de precios del butano, en la que ya se preparaba el escenario para fuertes bajadas tanto ese mes como ahora en mayo. La orden ministerial contempla una nueva fórmula para establecer el precio del gas licuado del petróleo (GLP) envasado y un retoque en el calendario de las revisiones, que a partir de ahora se realizarán en el tercer martes de cada bimestre.

El precio regulado afecta a las bombonas de butano que más comúnmente utilizan los hogares, consistentes en envases con carga igual o superior a 8 kilos e inferior a 20 kilos, cuya tara sea superior a 9 kilos. A partir de ahora, la tarifa de butano parte de un equilibrio tarifario, sin déficit ni superávit. Las variaciones de los próximos meses en las cotizaciones internacionales se repercutirán al alza o a la baja en porcentajes no superiores al 5%, y el excedente se trasladará a déficit o superávit para su posterior absorción en bimestres posteriores.

En todo caso, la situación regulatoria no se encuentra del todo resuelta, ya que el sector advierte de las dificultades de las empresas distribuidoras, que deben trabajar con volúmenes de reparto muy inferiores sin haber experimentado mejoras en los márgenes. Por ese motivo, aspiran a que se les reconozca una mejora en la fórmula de revisión.

El sector también reclama que la fórmula permita repercutir sobre el consumidor el coste de las nuevas obligaciones para las empresas del Fondo Nacional de Eficiencia Energética, que ya se encuentra recurrido en el Tribunal Supremo por varios operadores.