El polígrafo, 'o vello profesor', el alcalde o "un obrero de la causa gallega", son algunas de las caras que hay tras el nombre Xosé Filgueira Valverde (octubre de 1906-septiembre de 1996), homenajeado en estas Letras Galegas en las que la RAG rinde tributo a aquel que dejó pegada en las raíces del entramado institucional de la cultura de Galicia y se consagró como "uno de los grandes capítulos" de su historia, que solo se encuentra equiparación con Otero Pedrayo.

Filgueira vivió casi toda su vida en Pontevedra, en su domicilio de la calle Arzobispo Malvar, ciudad en la que cursó sus estudios de bachillerato hasta trasladarse a Santiago de Compostela, donde finalizó Derecho con las máximas notas en 1927 y empezó Filosofía y Letras, que continuó en Zaragoza.

Es en esta carrera, precisamente, en la que elaboraría su famosa tesis sobre la 'La Cantiga CIII', materia en la que Figueira Valverde se convertiría en un experto y autoridad internacional.

Posteriormente, llegó a ser director del Instituto de Ensino Medio de su Ciudad natal, entre 1946 e 1976, época en la que se ganó el apelativo de 'o vello profesor' por parte del alumnado, y en la que consiguió despertar a muchos al mundo de la literatura.

Figueira fue un erudito muy avanzado a pesar de su edad, y con tan solo 17 años participó en la fundación del Seminario de Estudos Galegos, en 1923, junto a otros intelectuales de la talla de Castelao y Bouza-Brey. Asimismo, formó parte del grupo que creó la entidad sucesora del SEG, el Instituto de Estudios Gallegos 'Padre Sarmiento'.

Galleguismo y ruptura

Como uno de los más jóvenes de esa generación de intelectuales, tuvo un papel crucial en el impulso al Partido Galeguista junto a otros grandes nombres de la cultura gallega, como Alexandre Bóveda o Castelao, en una época en la que se fraguó el galleguismo moderno.

Pero a partir del 35 se produjo un cambio de ciclo en este panorama político, con el intento de acercamiento de esta formación hacia el Frente Popular con la intención de propiciar una pronta aprobación del Estatuto de Autonomía.

En ese momento diversos miembros del partido de talla más católica y conservadora, como Filgueira o Vicente Risco, decidieron separarse de la formación al contradecirse este acercamiento con sus creencias religiosas y su ideario, para después fundar lo que se conoció como la Dereita Galeguista.

"No por razonas lucrativas, sino de conciencia", ha explicado Alonso Montero, presidente de la RAG, dado que Filgueira consideraba que el Partido Galeguista no debía pactar "con las fuerzas laicas y revolucionarias del Frente Popular".

A pesar de ello, este alejamiento no le impidió "votar sí" al Estatuto de Autonomía desde la derecha galleguista, ni mantener su respeto y relación con otros grandes protagonistas del movimiento que se quedaron a la izquierda. Así lo recuerda Alonso Montero, citando "un famoso artículo" de Alexandre Bóveda redactado "pocos días después" de la marcha del profesor en el que asegura que Filgueira, "donde quiera que estuviese, sería un obrero de la causa gallega".

Con el "gran terremoto" de la Guerra Civil, el nuevo régimen hizo una distinción visceral" entre aquellos próximos al Frente Popular y los que se apartaron del Partido Galeguista, ha recordado el secretario xeral de Política Lingüística, Valentín García, añadiendo que mientras algunos de ellos fueron "perseguidos y encarcelados", otros fueron "vigilados" o "soportados".

"Filgueira lo que hace es vivir su tiempo a partir de ahí", ha considerado García, incidiendo en que pasó su vida "sin hacer mal a nadie, ayudando a muchísima gente" y "sin parar crear y escribir". "No fue ningún franquista, ni aceptó ser el jefe local del movimiento", ha aclarado, dado que pidió separar el cargo de su papel como regidor local de Pontevedra durante la dictadura, entre 1959 a 1968.

"generoso y dialogante"

A pesar del contexto político con Franco en el poder, Filgueira logró impulsar la defensa de la enseñanza del gallego en las cortes franquistas, y la creación de instituciones como el Instituto Padre Sarmiento o del Museo y del instituto de Pontevedra, que fue de los más avanzados de España.

Entre otros cargos, fue miembro de número de la Real Academia Galega, vocal del patronato del Instituto da Lingua Galega y el primer conselleiro de Cultura de la época autonómica, además del segundo presidente del Consello da Cultura Galega, institución que ayudó a desarrollar. También colaboró con Sánchez Cantón en el lanzamiento de la Editorial 'Bibliófilos Gallegos'.

Sobre todo, los autores consultados destacan la "generosidad" de la que hacía gala el viejo polígrafo. Su hijo, Xosé Fernando Filgueira, recuerda los días en la casa familiar, en un balcón donde se tomaba el café "todos los días" y a donde acudían "muchos amigos" en los meses de verano, como el propio Sánchez Cantón o Iglesias Vilarelle, "muy amigo de Filgueira".

"Aprendíamos muchísimas cosas. Porque aquellas tertulias eran una fuente de aprendizaje importantísima", ha añadido. Sobre todo, para él su padre era "un hombre muy trabajador, muy dialogante" y "un gran conversador y escuchador".

"Yo diría que nunca habló mal de nadie", ha señalado. "Lo recordamos con mucho cariño y al hecho de que tenía a su lado a una figura bastante excepcional que reflejaba la luz que emanaba, mi madre, que le guardó las espaldas

OBRA

Tras su tesis sobre la 'cantiga 103', Filgueira se convirtió en una autoridad mundial en la historia de la lírica universal y de los cancioneros profanos, además de ser un gran conocedor las figuras de Cervantes o Camoens, con un ensayo de suma importancia.

Su obra divulgativa e investigadora acumula más de 2.000 publicaciones y artículos de los que destacan sus escritos sobre las ciudades de Pontevedra y Santiago, la música y arte gallegas, entre ellos los volúmenes de 'Adral', o sobre autores como Castelao, Rosalía o Martín Sarmiento.

"No se puede uno acercar a la figura de Sarmiento, Rosalía, Otero Pedrayo o Pintos, sin tener en cuenta lo que tiene publicado Filgueira Valverde, o especializarse en cancioneros de tradición oral sin tener en cuenta sus trabajos", ha reivindicado Alonso Montero.

Además de su vertiente de erudito, filólogo y profesor, Filgueira fue también un creador, con obras como 'Seis canciones del mar in modo antico', 'Agromar', y 'Os Nenos'.

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