Masajistas en las playas de Alicante
Masajistas en las playas de Alicante. (Francisco González)
A los refrescos de siempre se añaden servicios más variados sobre la arena. Por diez euros le dejan a uno la espalda a tono unas manos expertas, a base de friegas y fricciones, mientras liga bronce tan a gustito tumbado en la playa del Postiguet.

Es un ejemplo de las atenciones que a cualquier bañista le ofrecen unos trabajadores muy peculiares, con frecuencia venidos de otras latitudes, que este año tienen mucha demanda.

Por si hay reticencias en cuanto al género, puede uno reclamar los servicios de masajista hombre o mujer. Y los más lanzados también pueden hacerse un tatuaje.

Eso sí, con dos técnicas de resultados temporales, no como la definitiva tinta. El cliente puede elegir entre el pincel y la pintura, que dura una semana, o las calcomanías, si bien han causado alguna alergia.

También se pueden conseguir en la arena los clásicos pareos, para ellas. Y, cómo no, no faltan los refrescos en las neveras, una práctica que solivianta a los hosteleros del Postiguet.

De hecho, la joven asociación de comerciantes de la zona, integrada en Corazón de Alicante, ha reclamado una mayor presencia policial para ahuyentar esta competencia desleal creciente.