Muere a los 89 años B. B. King,
'el rey del blues'

  • El cantante padecía diabetes desde 1990, y tuvo varias recaídas en el último año, incluso tuvo que ser hospitalizado por deshidratación.
  • Entre sus grandes hits destaca Three O'Clock Blues, The Thrill Is Gone y When Love Comes to Town, que compartió con U2.
  • Nacido en una plantación de algodón en 1925, se casó dos veces y se le atribuyen 15 hijos de 15 mujeres diferentes.
  • LISTA: Sus grandes éxitos.
B.B. King en un concierto de Indianola (Misisipi), en 2012.
B.B. King en un concierto de Indianola (Misisipi), en 2012.
GTRES

El músico B.B. King, 'el rey del blues', falleció en Las Vegas (Nevada, EE UU) a la edad de 89 años, indicó su abogado.

A principios de abril, B.B. King fue hospitalizado tras sufrir una deshidratación a causa de la diabetes tipo 2 que sufría desde hace más de 20 años, y volvió a ser hospitalizado hace sólo unos días.

En octubre del año pasado, King cayó enfermo durante uno de sus conciertos en Chicago debido también a una deshidratación y síntomas de agotamiento, por lo que se vio obligado a cancelar el resto de la gira.

Entre sus grandes hits destaca Three O'Clock Blues, The Thrill Is Gone y When Love Comes to Town, tema en el que colaboró con U2.

Uno de los mayores guitarristas de la historia

La voz de B.B. King y el sonido de su inseparable guitarra 'Lucille' han bajado del escenario por última vez, pero su inolvidable legado de canciones deja claro por qué el artista será recordado para siempre como el 'rey del blues'.

Considerado uno de los artistas más influyentes de todos los tiempos, King se despide con 16 premios Grammy.

Entre los clásicos de uno de los mayores guitarristas de la historia figuran también Payin' The Cost To Be The Boss, How Blue Can You Get, Everyday I Have The Blues y Why I Sing The Blues, indispensables en sus conciertos, y joyas de sus comienzos como You Don't Know Me, Please Love Me o You Upset Me Baby.

Nunca dejó de cantar y de llevar el blues por bandera. Siempre se le podía encontrar en la carretera, cerca de su público, excepto cuando la salud le jugaba alguna mala pasada.

Riley B. King (su verdadero nombre) nació en 1925 en una plantación de algodón cercana a Itta Benna (Misisipi), donde trabajó en una granja durante los primeros años de su vida al tiempo que acudía algunas horas a tomar clases en una pequeña escuela local.

Cuando tenía cinco años su padre les abandonó; como su madre no tenía medios para cuidar de su hijo, Riley creció con su abuela materna, Elnora, en Kilmichael, donde entró a cantar en un coro de gospel.

Con doce años ya contaba con su propia guitarra.

La leyenda nació en Memphis

En 1947 hizo autostop en dirección a Memphis para labrarse una carrera musical, ese mismo año grabó sus primeras canciones con RPM.

Memphis, una comunidad musical que reunía todos los estilos de la música afroamericana, era la meca hacia la que todos los músicos del sur decidían peregrinar y King encontró la ayuda de su primo Bukka White, uno de los maestros del blues en aquel periodo.

Su actuación en el programa de radio de Sonny Boy Williamson llamó la atención de los especialistas y pronto cerró una serie de actuaciones en el local Sixteenth Avenue Grill y en la estación WDIA, donde se dio a conocer bajo el nombre Beale Street Blues Boy.

Posteriormente, decidió acortarlo a Blues Boy King y, finalmente, dio con el definitivo B.B. King.

'Lucille', el amor de su vida

A mediados de la década de 1950 tuvo lugar un suceso que marcaría para siempre la carrera del artista. King actuaba en un local de Twist (Arkansas) cuando unos espectadores se enzarzaron en una pelea que acabó prendiendo fuego al local. El artista se apresuró a salir de la sala, pero se dio cuenta de que se olvidó dentro su querida guitarra Gibson acústica de 30 dólares y no dudó en desafiar las llamas y recuperarla, poniendo en peligro su vida.

Después supo que la discusión se había producido por una mujer llamada Lucille y decidió bautizar así a todas las guitarras que le acompañaron durante el resto de su carrera.

El éxito de Three O'Clock Blues le llevó a emprender sus primeras giras por EEUU, que sentarían las bases del músico de blues más relevante de las últimas décadas y, especialmente, las de ese sonido tan característico e identificable que lograba al rasgar las cuerdas de su Gibson.

En 1962 firmó con ABC-Paramount Records. Con reminiscencias de Blind Lemon Jefferson y T-Bone Walker entre otros, el 'vibrato', la precisión de la púa, su sutileza y el manejo de los silencios convirtieron el sonido 'King' en un componente fundamental del vocabulario musical del que bebieron figuras como Eric Clapton, George Harrison o Jeff Beck y que le llevaron a ser miembro del Salón de la Fama del Rock and Roll en 1987.

Esos ingredientes le permitieron navegar entre el blues, el swing y el pop más comercial con pasmosa facilidad. "Cuando canto, estoy tocando en mi cabeza; en cuanto dejo de cantar oralmente, en realidad lo sigo haciendo a través de 'Lucille'", explicaba King, que ejerció de telonero para los Rolling Stones en 1969 y también para Ike y Tina Turner.

Su legado musical también tuvo continuidad con la inauguración de varios clubes de música con su propio sello, siendo el B.B. King's Blues Club de Beale Street, en Memphis, el primero en abrir en 1991.

B. B. King se casó dos veces, con Martha Lee Denton, de 1946 a 1952, y con Sue Carol Hall, de 1958 a 1966. Ambos matrimonios terminaron por la ajetreada vida musical del artista, que llegaba a tener hasta 250 conciertos al año.

Se le atribuyen 15 hijos y 50 nietos. El musico solía decir: "En quince ocasiones una chica me dijo: "O Lucille o yo". Por eso he tenido 15 hijos de 15 mujeres".

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