La Fiscalía solicita penas que suman 50 años de cárcel para una banda «cuasi familiar» que se dedicaba a la distribución de droga en Castilla y León. Los nueve imputados vivían en Valladolid, Medina del Campo, Toledo y Madrid. Los cabecillas fueron detenidos en enero de 2005, en una operación simultánea con controles en Ataquines y Los Ángeles de San Rafael, donde se les intervino, entre otros objetos y sustancias, un kilo de cocaína. Después cayó el resto. Se llegó a detener a once personas, aunque dos quedaron sin cargos.