La empresa organizadora de la Copa del América, ACM, obliga a los voluntarios a recuperar las horas que no pueden realizar durante su labor altruista en el puerto de Valencia y algunos de ellos han puesto el grito en el cielo.

L. N., que abandonó como voluntaria en uno de los puntos de información tras sólo  dos semanas,  explica: «Al principio, me dijeron que hiciera lo que pudiera, pero luego llegas a trabajar hasta seis días a la semana y si no puedes cumplirlo, te obligan a recuperar las horas».

Esta joven estudiante de 20 años, que optó por el voluntariado motivada por el intercambio cultural y la experiencia personal, considera que la exigencia es excesiva: «Las normas son exageradas en comparación con otros voluntariados que he hecho».

La coordinadora de los voluntarios, Cristina Alcalá, ha confirmado a 20 minutos que la organización quiere que «todos los voluntarios realicen las mismas horas por respeto a los compañeros que sí cumplen con el compromiso acordado». 

Por su parte, otro voluntario que prefiere no identificarse denuncia que, en mayo, ACM contrató personal para hacer casi la misma labor que ellos «pero cobrando», con el consiguiente malestar entre los voluntarios.

ACM justifica estas contrataciones porque, con el inicio de la competición, hacía falta más gente y asegura que estas personas hacen otro trabajo y más horas.
La organización, que tiene un beneficio de 30 millones (destinado a los sindicatos participantes) añade que no paga a los voluntarios, pero «los mima para que se diviertan» y les da acceso a lugares privilegiados, celebra fiestas internas y les paga las dietas.