Si está usted embarazada o es madre, seguro que lo sabe. Un embarazo dura entre 37 y 40 semanas.

Sin embargo, el acelerado ritmo de vida en el que vivimos pasa factura a las embarazadas y en la última década el número de partos prematuros ha subido más de un 103%.

Así, si en 1996 nacieron en Sevilla 839 bebés antes de tiempo, en 2005 esta cifra ya alcanzó los 1.708 casos, según el Instituto Nacional de Estadística.

Hace diez años los niños nacidos antes de los 9 meses supusieron el 4,65% del total (18.021 partos en la provincia), una cifra inferior al 7,82% que representaron los prematuros frente a los 21.816 partos que hubo a lo largo de 2005 en Sevilla.

El estrés, la alimentación, la cada vez más avanzada edad de la mujer y, sobre todo, las gestaciones múltiples parecen estar detrás de estos datos
Pero, ¿por qué se ha elevado esa cifra? ¿Es Sevilla una excepción o estamos dentro de la tendencia general? El estrés, la alimentación, la cada vez más avanzada edad de la mujer y, sobre todo, las gestaciones múltiples parecen estar detrás de estos datos, explica Lucas Eduardo Durán de Vargas, jefe la sección de Neonatología del hospital Virgen Macarena de Sevilla.

En su centro, donde atienden 10 partos al día y 3.700 al año, los bebés prematuros han crecido de un 6 a un 8% en los últimos cinco años. «Cada vez hay más mujeres que recurren a tratamientos de fertilidad para tener un hijo, lo que hace que haya más embarazos múltiples», explica el doctor Durán.

En este tipo de casos lo habitual es que el embarazo no llegue a término, es decir, a las 40 semanas.

Nacimiento programado

El hecho de que las mujeres decidan ser madres cada vez mayores origina que sus niños nazcan antes.

Y está relacionado con la programación de los partos, pues si los médicos detectan cualquier anomalía y el peso del bebé es correcto deciden provocarlo.

A menor peso, más riesgo

Prematuro es todo aquel que nace antes de las 37 semanas de gestación.

Si pesa entre 1.000 y 1.500 gramos, el índice de supervivencia es muy alto. El riesgo está en los que no llegan al kilo. «Cuanta menos edad, más riesgo tienen. Se comportan con déficit de inmunidad porque no han desarrollado todas sus defensas y no les ha dado tiempo a formase», explica Durán.

Esto implica problemas de adaptación desde el punto de vista respiratorio, renal, digestivo y neurológico.