Se le rompió el amor, pero a ella no de tanto usarlo, como cantaba la gran Rocío Jurado, primera mujer, por cierto, del primer marido de Raquel Mosquera, Pedro Carrasco. Raquel y el anabolizado-nigeriano Tony Anipke se han separado, y el distanciamiento, según ella, ha sido el motivo que ha llevado a la peluquera a poner fin a su matrimonio, porque Tony se pasaba media vida en el gimnasio –así está, que te roza y te manda a Guinea– y la otra media en su país; y así no dura nada, y menos, el amor. Mosquera, que es colaboradora del programa de Ana Rosa, lo ha largado allí como no podía ser de otra manera.

Aunque la separación ha sido de mutuo acuerdo, contó que está segura de haber tomado la decisión adecuada –ha sido ella la que ha dado el paso de poner a su marido en su sitio–, y que está triste por haber perdido esta batalla en la que tanto ha luchado por amor. Pues casi que mejor así, porque mientras ella luchaba, él se ha hecho una casa en Nigeria, en la que pasa meses enteros sin ver a Raquel y a su niña Raquelita. Y, además, ¿quién era Tony antes de Raquel? Un mindundi, que es lo que seguirá siendo.