David Cameron
David Cameron ofrece un discurso a la nación tras conocer la mayoría absoluta conservadora. EFE/Andy Rain

La cómoda mayoría absoluta que obtuvo el Partido Conservador de David Cameron en las elecciones británicas ha desconcertado a las firmas que elaboran encuestas en el Reino Unido, que hasta las votaciones pronosticaban un resultado ajustado con los laboristas.

Los métodos que se utilizaron deben ser revisados con detenimiento en una investigación independiente

Durante meses se dio por sentado que los comicios desembocarían en complejas negociaciones para tratar de formar un Gobierno estable, un escenario que quedó diluido tras el recuento, apenas un minuto después del cierre de los colegios electorales, cuando se divulgó el primer sondeo a pie de urna.

El estudio otorgaba una amplia mayoría a los "tories" -todavía no una mayoría absoluta-, una sorpresa que dejó descolocado a todo el país, y en especial a los laboristas, que no dudaron en tachar el sondeo de "erróneo".

Si en algo fallaba, sin embargo, era en no captar por completo la magnitud de la victoria del partido de Cameron, que invalidó las predicciones que auguraban los comicios más reñidos en décadas en el Reino Unido.

La inexactitud en las encuestas ha motivado que el British Polling Council, la asociación que agrupa a las empresas demoscópicas en el país, abra una investigación sobre los métodos que se utilizan para determinar la intención de voto.

Reino Unido presenta un complejidad especial para anticipar resultados

"El hecho de que las encuestas hayan subestimado el liderazgo de los conservadores sobre los laboristas sugiere que los métodos que se utilizaron deben ser revisados con detenimiento en una investigación independiente", señaló la asociación en un comunicado.

El porcentaje de votos de una formación en el país no se ve reflejado en el número de escaños

Anticipar el resultado de unos comicios en el Reino Unido es especialmente complejo debido al particular sistema electoral británico, que divide el país en 650 circunscripciones, cada una de las cuales elige a un diputado y descarta al resto de los candidatos.

Ese mecanismo hace que el porcentaje de votos de una formación en el conjunto del país no se vea reflejado necesariamente en el número de escaños que ocupa en la Cámara de los Comunes, tal como ha ocurrido con el populista y eurófobo Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), que dispondrá de un solo escaño en los Comunes pese a haber obtenido el 12,6 % de los sufragios.

Los encuestadores piden perdón por no haber acertado

Stephan Shakespeare, director ejecutivo de YouGov, que la víspera de los comicios anticipaba un empate entre laboristas y conservadores con el 34 % de los votos, admitió a primera hora de la mañana que esta fue "una noche terrible para los encuestadores".

"Pido perdón por este pobre resultado. Debemos determinar por qué" ha ocurrido, afirmó Shakespeare en Twitter, un mensaje similar al que lanzó la empresa Populus, que horas antes de las elecciones preveía un desenlace igualado al 35%.

"Los resultados electorales plantean serias preocupaciones en todas las fimas demoscópicas. Vamos a revisar nuestros métodos y ya hemos urgido al British Polling Council a iniciar una revisión", apuntó la empresa.


¿Mienten los encuestados, o fallan los métodos?

La principal hipótesis que se baraja para explicar el desvío en las encuestas es un fallo en los métodos que se utilizan para elaborarlas.

La mayoría de las encuestas se realizan llamando a teléfonos fijos, cada vez más en desuso

Existe la posibilidad de que la metodología no consiga reflejar el complejo sistema electoral británico, o bien que cambios en la demografía, como el descenso del uso de líneas de teléfono fijo, a las que suelen llamar los encuestadores, hayan dejado obsoleta la forma de trabajar de las firmas.

Algunos comentaristas apuntan además a la posibilidad de que parte del electorado 'tory' sea reacio a admitir ante un encuestador el sentido de su voto, lo que distorsionaría los resultados.

El único acierto de las encuestas electorales se produjo en las circunscripciones de Escocia, donde el Partido Nacionalista Escocés (SNP) cumplió con las expectativas de llevarse buena parte de los 59 escaños en juego y barrer del mapa a los laboristas en la región.