la boda más deseada
Alberto de Mónaco.
El amor entre Charlene y Alberto parece real. Han pasado dos años desde que el heredero de los Grimaldi se convirtiera en Alberto II de Mónaco, y su esperado enlace no llega. La hipótesis profesional cobra fuerza en esta larga espera. En una entrevista a la revista alemana Bunte, Charlene confesaba que se encuentra preparándose para los Juegos Olímpicos de Pekín. De sus planes con el príncipe, ni una palabra.

Por ahora, son felices juntos y eso parece bastar. Y aunque todos los signos apuntan a que esta rubia de 29 años y 1,76 m de altura se convertirá en la nueva Grace Kelly, ha habido otras Charlene...

Piscis, y por ende, reservado y misterioso, Alberto ha dado más de una sorpresa en sus 49 años de vida. En 2002, los medios anunciaban que había propuesto matrimonio a su entonces novia, la atleta americana Alicia Warlick. Soltero de oro por excelencia, se le han atribuido romances con Gwyneth Paltrow, Tasha de Vasconcelos, Brooke Shields, Naomi Campbell y Claudia Schiffer. Incluso se insinuó un affair con Telma Ortiz.

Curiosamente, las madres de sus dos hijos bastardos no han sido ni actrices ni modelos. Alexandre es fruto de su relación con la azafata de origen africano Nicole Coste. Y Jazmín Grace es hija de una camarera californiana, Tamara Rotolo. Ninguno de los dos podrá ser nombrado su sucesor, así que Alberto necesita un heredero más pronto que tarde.

Charlene de ida y vuelta

Los que dieron por seguro que la campeona de natación sudafricana Charlene Wittstock se convertiría en la próxima princesa de Mónaco tuvieron que guardar cautela ante su extraña desaparición de la vida pública. Alberto y Charlene pasaron juntos un romántico fin de año, pero la nadadora no volvió a aparecer durante meses. Los rumores de un posible distanciamiento comenzaron a cobrar fuerza. Ahora, inesperadamente, Charlene ha vuelto junto a su príncipe en el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco y los Juegos de los Pequeños Estados de Europa. ¿Para quedarse?