Kosovo, nuevo punto de fricción entre Bush y Putin
Bush, aclamado ayer por los albaneses durante un paseo por la localidad de Fushe Truje. (Kevin Lamarque / Reuters).
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció ayer que impulsará la independencia de la provincia serbia de Kosovo, de mayoría albanesa, incluso reconociéndola oficialmente, si la ONU retrasa un plan de soberanía para este territorio, administrado por la organización desde 1999.

Rusia se apresuró a confirmar que no variará un ápice su posición en contra de dotar de independencia a Kosovo. Fuentes oficiales rusas aseguraron que mantendrán su respaldo a Serbia, que se niega a desprenderse de esta provincia.

Bush hizo este anuncio de visita en Albania, donde fue recibido como un héroe por su actitud a favor de un Kosovo soberano. El líder estadounidense insistió en que la ONU debe garantizar rápidamente la separación de esta provincia de Serbia, y que Estados Unidos no permitirá que Rusia bloquee esa ambición indefinidamente.

«Ya basta»

«Llega un momento en que (si el proceso en la ONU no avanza) uno tiene que decir ya basta, Kosovo es independiente», declaró el presidente de EE UU. Bush añadió que su secretaria de Estado, Condolezza Rice, tratará de realizar avances pactados con las partes. «Si no llegamos a un consenso, habrá que seguir adelante: el objetivo es la independencia».

Estas palabras del líder estadounidense constituyen un nuevo motivo de enfrentamiento con Rusia, justo cuando los presidentes de ambos países habían logrado alcanzar un principio de acuerdo sobre la instalación de un escudo antimisiles en la Europa del Este, una iniciativa a la que Putin se oponía frontalmente y en la que, finalmente, participará.