Kevin Weatherill
Kevin Weatherill, líder de la banda de los ochenta Immaculate Fools. Promociones sin Fronteras

Fue a finales de los ochenta cuando la voz agónica de Kevin Weatherill, solista de la banda británica Immaculate Fools, logró estremecer a la modernidad española mientras vehiculaba un pop sombrío y desesperanzado, veteado ocasionamente por pinceladas folk. Ahora, y después de 18 años de la disolución de la banda que firmó éxitos como Immaculate Fools y Wish you were here,Weatherill revivirá este viernes en la sala la Riviera de Madrid sus viejas canciones. Anuncia para ellas "aires nuevos".

¿Vuelve para quedarse?
En realidad, es un regreso a medias. Durante los últimos quince años he estado trabajando en solitario con el proyecto Dirty Ray y ahora quería volver a experimentar la diversión de tocar con una banda. Hoy quienes me acompañan no son los miembros originales de Immaculate Fools, sino músicos más jóvenes que aportan nuevos colores.

¿Cómo han soportado el paso del tiempo los temas del grupo?
Creo que bien. No obstante, en el concierto sonarán algo distintos a cómo sonaban originalmente. He regrabado algunas canciones porque quería dotarles del sabor de los tiempos actuales, desprenderlas de las modas y las ataduras de los 80.

Escribí muchas de las canciones del grupo en los bares españoles ¿Qué tipo de ataduras?
No estoy especialmente orgulloso del sonido de nuestros discos de entonces. Tampoco con el hecho de que la gente nos englobara en una determinada corriente musical. Simplemente éramos una banda que viajaba dando conciertos de aquí para allá. 

Bajo una denominación curiosa.
Immaculate Fools (Locos inmaculados). Desde el nombre y la canción homónima hacíamos referencia a un estado de la condición humana. Hablábamos de cuerpos perfectos y mentes limpias y bondadosas que se corrompen por el poder y la avaricia. De alguna manera, Immaculate Fools tenía un mensaje social y político que subrayaba la necesidad de recuperar la esencia de lo bueno.

Sin embargo usted pasó de ser inmaculado a 'sucio' (en su proyecto Dirty Ray). ¿Qué le manchó?
Tras Immaculate Fools quise volver a mis raíces, al blues. Y varios años después vuelvo otra vez a los orígenes, pero a los de Immaculate Fools.  Me gustan esos viajes musicales de ida y vuelta.

Siempre se dijo que Immaculate tuvo más éxito en España que en su país.
Es cierto. Desde la primera vez que tocamos en Madrid hubo una gran conexión con el público, algo enorme y químico. Muchas veces me han preguntado por qué.

¿Y ha llegado a alguna conclusión?
Solo se me ocurre que la forma en la que tocábamos, nuestra energía, estaba muy próxima a la manera en la que los artistas españoles interpretaban el flamenco. Cuando estuve en España, donde viví algunas temporadas,  escuché mucho flamenco y me inspiró mucho. En los bares de allá escribí muchas de las canciones del grupo. Quizá el público pudo percibir esa energía.

¿Qué diferencias hay entre el mundo musical de hoy y de entonces?
Los ochenta supusieron una eclosión de grupos, de cambios musicales. En Gran Bretaña había mucho dinero en torno a la escena, muchas fiestas, muchos excesos y descontrol. Hoy la escena, las nuevas bandas, han vuelto a los pequeños clubes. Hay poco dinero pero, desde el aspecto artístico, sigue siendo vibrante.

Una vez dijo que la actitud del público español era muy distinta a la del británico.
Es cierto. Los españoles traen sus corazones al concierto y son más abiertos mientras que los ingleses son más contenidos y estudiados. A los españoles les da igual expresar sus emociones en público, llegan y gritan. Están listos para la marcha.

Biografía

Entre 1985 y 1997, los Immaculate Fools editaron seis trabajos y conquistaron poco a poco el sur de Europa dejando tras de sí clásicos como Wish You Were Here, Come On Jayne o Immaculate Fools.