Niños en clase
Un grupo de niños recibe clase en un aula. ARCHIVO

"¿Cuántos centilitros de refresco hay en una botella de dos litros?", "¿cuál es la diferencia entre 3.127 y 675?", "¿dónde está situada Andalucía en relación a la Comunidad de Madrid?", "¿cómo se llama el lugar donde viven los osos?". Éstas han sido algunas de las preguntas a las que se han enfrentado los 69.000 alumnos de 3º de Primaria (8 y 9 años) de la Comunidad de Madrid que estaban llamados este martes a realizar el nuevo examen de evaluación de competencias y conocimientos en Matemáticas y Lengua Castellana, impuesto desde este curso por la La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE).

La jornada ha transcurrido sin incidentes en los centros educativos públicos, concertados y privados de la región, aunque fuentes educativas aseguran que finalmente han sido miles de familias las que han decidido que sus hijos no hagan el examen. La Consejería de Educación no ofrece datos oficiales de abstención. Desde la FAPA Giner de los Ríos, organización que agrupa a las asociaciones de padres de alumnos de la Comunidad de Madrid, se ha facilitado un modelo de justificante para excusar al alumno.

No podíamos llevar a nuestros hijos a hacer una prueba cuyas consecuencias reales desconocemos "Esto permitirá que en el expediente del alumno figure un no presentado", explica su presidente, José Luis Pazos. "No podíamos llevar a nuestros hijos a hacer una prueba cuyas consecuencias reales desconocemos porque la Consejería de Educación no ha querido informar adecuadamente a las familias. Dicen que no tiene valor académico pero la nota quedará reflejada en el expediente", añade Pazos.

La Consejería facilita a los centros educativos los resultados de cada uno de sus alumnos, la puntuación media del centro y la puntuación media de la Comunidad de Madrid. En ocasiones anteriores, como ha sucedido con las pruebas de 6º de Primaria (11 y 12 años), estos resultados han salido a la luz pública, algo que ha contado con el rechazo de la comunidad educativa porque de esta forma se establecía una especie de ranking de centros en función de las notas obtenidas.

La prueba se ha estructurado en dos partes: una de Lengua y cultura general y otra de Matemáticas. En la primera parte, de 45 minutos de duración, los alumnos han tenido que resolver ejercicios de cálculo y resolución de problemas de matemáticas, sobre todo sumas y restas. Por ejemplo, han tenido que calcular la suma de 4.135 y 999 o el perímetro de distintas figuras geométricas. En la segunda parte, que se ha prolongado por espacio de una hora, los alumnos han realizado un dictado, ejercicios de comprensión de un texto escrito, un ejercicio de expresión escrita y preguntas de conocimiento de Lengua y cultura general relacionadas con el texto. En esta prueba, se han encontrado con cuestiones tales como escribir en números romanos el presente siglo o señalar de entre una serie de ríos cuál desemboca en el mar Mediterráneo.

Figar defiende la prueba

Por su parte, la consejera de Educación, Lucía Figar, ha asegurado este martes que este tipo de exámenes  son "precisamente la clave de la mejora de la enseñanza" en la región. Figar ha explicado que la prueba ofrece información útil a las familias, los centros y la administración. Por ello, no entiende la "polémica" que se ha generado sobre esta prueba porque "que haya exámenes en educación es tan normal como que en sanidad haya pruebas a los pacientes". "Se hace en la mayoría de los países de nuestro entorno y no veo la polémica", ha zanjado la consejera de Educación.

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