Teleférico
Imagen de archivo de teleféricos. ARCHIVO

El teleférico nos permite hacer turismo suspendidos en las alturas. Además, hacerlo en España tiene aún más sentido porque fue aquí, en San Sebastián, donde funcionó el primer teleférico del mundo para pasajeros. Fue en 1907 y permitía acceder a la cima del monte Ulía. Hoy ya no existe pero en su lugar podemos hacer, por ejemplo, estos cinco viajes de altura por España, de Tenerife a Madrid, pasando por Málaga, Cantabria y Barcelona.

Teleférico del Teide (Tenerife)
Su ubicación, en pleno corazón del Parque Nacional del Teide, regala a sus visitantes una de mejores vistas del Teide. La experiencia permite disfrutar, todos los viernes, de los atardeceres de la isla mientras se sobrevuelan volcanes, cráteres y ríos de lava dibujando desde el aire una panorámica cromática única.

La estación base, situada a 2.356 metros de altitud, cuenta con dos cabinas con capacidad para 38 personas cada una que realizan un trayecto cada 8 minutos. Por su parte, la estación superior se sitúa a 3.555 metros de altitud y es el punto de partida de las distintas propuestas turísticas.

Teleférico de Benalmádena (Málaga)
Terminamos en el municipio malagueño de Benalmádena donde aguarda un teleférico que une el centro urbano de Arroyo de la Miel con la cima del Monte Calamorro, en la Sierra de Mijas, a unos 700 metros de altitud.

El recorrido de tres kilómetros y 15 minutos permite contemplar, durante la primera parte del mismo, Arroyo de la Miel y Benalmádena Costa en todo su esplendor. Posteriormente, en la ascensión al monte, la panorámica se amplia y ofrece una visión panorámica del perfil del litoral malagueño.

Teleférico de Fuente Dé (Cantabria)
Situado en la comarca de Liébana, este teleférico va desde la localidad de Fuente Dé hasta el mirador de El Cable, salvando un desnivel de 753 metros. Se inauguró en 1966 y cuenta con una estación base a 1.090 metros de altitud y otra, en la parte superior, enclavada a 1.850 metros.

Las cabinas tienen capacidad para 20 personas y, desde ellas, se puede contemplar un espectacular cuadro del macizo central de los Picos de Europa. Por la climatología de la zona, en ocasiones los turistas atravesarán las nubes en la ascensión a la cumbre añadiendo originalidad a la experiencia.

Teleférico de Montjuïc (Barcelona)
Las mejores vistas de la Ciudad Condal podemos disfrutarlas gracias al Teleférico de Montjuïc. Éste, abierto en 1970, ofrece a los turistas un viaje en modernas instalaciones, gracias a la renovación realizada en 2005.

El trayecto se realiza en 5 minutos en una telecabina y tiene parada en tres estaciones: el Parc de Montjuïc, desde el que se pueden visitar espacios como la Fundación Miró o el Museo Nacional de Arte de Cataluña; el Mirador de l’Alcalde, con una terraza ajardinada con vistas al puerto de Barcelona; y el Castell de Montjuïc, antigua fortaleza militar en la cima de la montaña.

Teleférico de Madrid
Inaugurado en 1969, cuenta con 80 cabinas con capacidad para cinco personas cada una y recorre una distancia de 2.457 metros, a una velocidad de 3,5 metros por segundo. Se tarda 11 minutos aproximadamente en realizar el trayecto, alcanza una altura máxima de 40 metros y podría transportar a 1.200 pasajeros por hora.

El viaje, que arranca en el paseo del Pintor Rosales y termina en la Casa de Campo. El teleférico permite disfrutar de algunas de las mejores puestas de sol de Madrid.