Julio Llamazares
El escritor Julio Llamazares, en una foto de archivo.

El escritor leonés Julio Llamazares ha asegurado que pese a que ha tardado un año en escribir su última novela Distintas formas de mirar el agua, ha tardado "toda una vida" en "rumiarla".

Llamazares, durante su participación en la 48 edición de la Feria del Libro de Valladolid, ha afirmado que "las novelas son tumores emocionales que se van formando en la conciencia y hay un momento en el que estallan", al tiempo que ha señalado que el germen de Distintas formas de mirar el agua estaba ahí desde que en 1983 volvió a su pueblo, Vegamián, cuando vaciaron el pantano del Porma.

La literatura es un arma contra el tiempo "En el fondo del valle estaban las ruinas fantasmales, entré en el pueblo, en la casa en que nací, en la escuela donde mi padre daba clase...", ha apuntado el escritor, que ha añadido que ahí comenzó a formarse la novela. "Tardé un año en escribirla, pero toda la vida en masticarla, en rumiarla", ha señalado.

La historia de los desahuciados del embalse leonés, plasmada a través de distintos miembros de una misma familia, tiene algo de "purga del corazón y de lucha contra el tiempo, porque la literatura es un arma contra el tiempo", ha reconocido Llamazares.

La novela entra de lleno en lo que su autor considera "una de las páginas más olvidadas del último medio siglo en España", la de los "miles de personas que han vivido esta fractura emocional de cerrar su casa, su memoria y su vida". "La gente no sabe lo que cuesta el agua, sabe lo que le cuesta la factura, pero no que debajo del agua hay pueblos", ha afirmado.

Distintas formas de mirar el agua es la sexta novela de Llamazares, un autor que se ha negado a sí mismo la condición de escritor profesional, en el sentido de que no acaba una novela y empieza otra. "Se me tiene que aparecer y a veces tarda mucho tiempo, jamás me he sentado delante del folio sin saber qué voy a escribir", ha afirmado.