Los forenses que han declarado este jueves en el juicio contra cuatro acusados de asesinar a un joven en la localidad toledana de El Carpio de Tajo y de herir a su padre han confirmado que la víctima tuvo una "muerte violenta homicida" y han añadido que su progenitor podría haber muerto por las heridas ocasionadas de no ser tratado.

Durante la segunda sesión que se celebra en la Audiencia Provincial de Toledo, los forenses han explicado que se efectuaron dos disparos, uno que atravesó la mano del fallecido para llegar luego al herido entrando por su estómago y saliendo por la zona lumbar; y un segundo disparo dirigido a la víctima que le rozó el cuello para entrar luego por el abdomen y salir por el glúteo.

Disparo este último que causó la muerte a la víctima en "muy poco tiempo" por un 'shock hipovolémico' y que, según han relatado los forenses, se hizo desde arriba hacia abajo siendo compatible con que el finado se encontrara de rodillas después de que fuera golpeado con "un objeto contundente" y alargado en el dorso nasal y en la zona frontal media y molar de la cara.

La distancia del disparo

También han pasado por la sala varios peritos de criminalística que han indicado que los disparos se efectuaron de una distancia comprendida entre 30 centímetros y un metro y medio, y que han determinado que la pistola con la que se efectuaron las detonaciones es la misma que fue encontrada en el barrio de Patrocionio de Talavera de la Reina (Toledo).

Del mismo modo, los peritos han corroborado que la camiseta que envolvía la escopeta presentaba restos coincidentes con el ADN del acusado J.J.F.M. y que en la bolsa que contenía a su vez todas las armas había varias huellas del procesado E.R.S.

Inculpado este último sobre el que una psicóloga del centro penitenciario de Ocaña (Toledo), propuesta como testigo por su defensa, ha dicho que tiene un "retraso metal ligero" y dificultades para adaptarse a la vida diaria, necesitando "siempre" el apoyo de una tercera persona para desenvolverse.

Conclusiones de la partes

Con todo, las partes han elevado a definitivas sus conclusiones y las han expuesto ante el Tribunal. Así, el Ministerio Fiscal mantiene una petición de 29 años de cárcel para cada uno de los procesados por los presuntos delitos de asesinato consumado con agravante de alevosía, lesiones, robo con violencia en grado de tentativa y tenencia ilícita de armas.

De su lado, la acusación particular eleva su petición de pena a 36 años para cada uno de los procesados por los presuntos delitos de asesinato consumado con alevosía, homicidio en grado de tentativa, robo con violencia en grado de tentativa con agravante de disfraz y tenencia ilícita de armas.

Unas tesis totalmente contrapuestas con las de los abogados de las defensas, que han solicitado la libre absolución para sus patrocinados al entender que la prueba practicada durante el juicio es insuficiente para inculparles de los delitos de los que se les imputan y que no se ha vulnerado su presunción de inocencia.

Visto para sentencia

El juicio, que se viene desarrollando desde este miércoles con fuertes medidas de seguridad al haber acudido a la vista familiares tanto de la víctima como de los procesados, ha quedado visto para sentencia después de que los acusados no hayan querido añadir nada más en el último turno de palabra que les ha concedido el Tribunal.

Pese al dispositivo de seguridad, que ya había concluido al finalizar la vista y cuando los acusados había abandonado la Audiencia Provincial, dos familiares de los propios procesados se han enzarzado en una pelea a las puertas de la sede judicial después de proferirse varios insultos, por lo que la Guardia Civil de la Audiencia ha tenido que intervenir para separarles.

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