Los forenses que han declarado este jueves en el juicio contra cuatro acusados de asesinar a un joven en la localidad toledana de El Carpio de Tajo y de herir a su padre han confirmado que la víctima tuvo una "muerte violenta homicida" y han añadido que su progenitor podría haber muerto por las heridas ocasionadas de no ser tratado.

Durante la segunda sesión que se celebra en la Audiencia Provincial de Toledo, los forenses han explicado que se efectuaron dos disparos, uno que atravesó la mano del fallecido para llegar luego al herido entrando por su estómago y saliendo por la zona lumbar; y un segundo disparo dirigido a la víctima que le rozó el cuello para entrar luego por el abdomen y salir por el glúteo.

Disparo este último que causó la muerte a la víctima en "muy poco tiempo" por un 'shok hipovolémico' y que, según han relatado los forenses, se hizo desde arriba hacia abajo siendo compatible con que el finado se encontrara de rodillas después de que fuera golpeado con "un objeto contundente" y alargado en el dorso nasal y en la zona frontal media y molar de la cara.

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