El escritor Fernando Sánchez Dragó va a ser el invitado especial de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Mazarrón para celebrar el Día del Libro, que se conmemora el próximo 23 de abril, según han informado fuentes de la organización en un comunicado.

Dragó visitará la Casa de la Cultura de dicho municipio, a las 20.00 horas, y disertará sobre su oficio y vocación de escritor, así como de sus obras. También firmará los ejemplares de los lectores que lo deseen.

Dragó tiene más de 40 obras publicadas, ha sido Premio Planeta por 'La prueba del laberinto' (1992), Premio Fernando Lara de Novela por 'Muertes Paralelas'; Premio espiritualidad de Martínez Roca por 'El sendero de la Mano izquierda' y Premio Nacional de Ensayo por una de sus obras más aclamadas 'Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España' (1979).

Como periodista de prensa, radio y televisión ha trabajado en diversos países. Fue Premio Ondas por 'El mundo por montera' y Premio Nacional de Fomento de la Lectura por 'Negro sobre blanco'.

BIOGRAFÍA

Es hijo póstumo de Fernando Sánchez Monreal, periodista y director de la agencia de noticias Febus, director y propietario de la agencia Noti-Sport y redactor-jefe del diario La Voz, de ideología republicana conservadora (afín al partido de Miguel Maura, el Partido Republicano Conservador), que fue asesinado por los sublevados en septiembre de 1936 en las proximidades de Burgos tras ser denunciado a las autoridades fascistas por el periodista Juan Pujol.

Circunstancias posteriores a la guerra civil no le permiten averiguar qué bando había matado a su padre hasta 1956. Dragó narra el viaje de su padre _desde que salió de Madrid para informar sobre la sublevación militar el 17 de julio de 1936 hasta que muere asesinado en Burgos_ en su novela Muertes paralelas.

Licenciado en Filología Románica (1959) y en Lenguas Modernas, especialidad en Italiano (1962), y doctor en Letras por la Universidad de Madrid. Enseñó Literatura Española en el Instituto Cervantes, de Madrid. A lo largo de los años cincuenta y sesenta participó en protestas antifranquistas.

Durante su juventud fue miembro del Partido Comunista de España, PCE, y, a consecuencia de su actividad opositora contra la dictadura franquista, cumplió 16 meses de cárcel y permaneció exiliado siete años. Pese a su inicial afiliación comunista, ha definido posteriormente su ideología como anarco individualista.

Su pensamiento político parte de un liberalismo heterodoxo y radical, siendo admirador de Ayn Rand o Margaret Thatcher, construyéndose su propio sistema, entremezclando filosofía oriental, como el taoísmo o el hinduismo, con una defensa a ultranza de los derechos individuales, a la vida, a la propiedad privada y a la tauromaquia.

Antiestatista sedicente y euroescéptico declarado (de hecho el día de la entrada de España en la Unión Europea envió un telegrama al Ministerio de Justicia pidiéndole "ante la infamia y el delito de alta traición cometido" el estatuto de apátrida, en puridad puede ser considerado un anarquista individualista sui generis (anarquismo de mercado), a lo que a veces él mismo ha hecho alusión públicamente.

Su obra Busca la expresión compleja, concibe el lenguaje literario como algo completamente alejado del lenguaje usual, esto redunda en la elección de un léxico poco común, en el uso de gran cantidad de enumeraciones y adjetivación, en la profusión de metáforas y en la utilización de oraciones compuestas y estructuras sintácticas con fuerte anidamiento.

Trata de modo recurrente temas como la espiritualidad, el desarrollo de la consciencia, la sabiduría, las religiones o la literatura. Novelas como El camino del Corazón o Muertes Paralelas son de temática fuertemente autobiográfica.

Otros ensayos, como Gárgoris y Habidis o El Sendero de la Mano Izquierda, recogen el pensamiento del autor, uno de cuyos rasgos fundamentales es la sintonía con el universo filosófico del Oriente y el rechazo del mundo moderno occidental y del "judeo-cristianismo".

En esta misma línea, cuando en Gárgoris y Habidis analiza la historia española, Dragó reniega del racionalismo europeo y de la fe cristiana, contraponiéndole valores místicos originarios del gnosticismo y de una Antigüedad que considera profundamente desconocida: "El siglo VI antes de Cristo es el siglo de Buda, de Confucio, de Lao-Tsé, de Zaratustra, de los movimientos órficos, de Pitágoras, los presocráticos* Ese es el mejor momento de la historia universal. Todo lo que sabemos se dijo en ese siglo y desde entonces el mundo está en continua decadencia".

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