Alejandro Palomas
Alejandro Palomas Sandra Bruna

Trasladar el mito de Mary Poppins al siglo XXI era el objetivo del escritor Alejandro Palomas al iniciar su novela Un hijo, protagonizada por Guille, un niño de 9 años con un padre en crisis, una madre ausente, una maestra intrigada y una psicóloga que intenta recomponer lo que el menor esconde.

Como su protagonista, Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) asegura en una entrevista que de niño quería ser Mary Poppins, un personaje literario sobre el que ha investigado mucho y que no quería que quedara limitado al papel que interpretó en la película del mismo nombre la actriz Julie Andrews.

"Si Mary Poppins apareciera en la actualidad sería una psicóloga", señala el autor, que dice que a partir de esa idea construyó esta historia coral editada por Bridge con la que aborda, desde la ternura, el tema de "la hiperresponsabilidad infantil".

Los matrimonios concertados de niñas y la ablación son cosas que me matan

Tras la apariencia de tranquilidad y la enorme sonrisa del introvertido Guille se esconde un mundo muy frágil y un gran misterio por resolver que es el hilo conductor de la novela en la que la ausencia y las palabras no dichas son protagonistas.

"Había tratado la figura de la madre coraje pero no la del niño coraje", señala Palomas, que muestra su preocupación "por los casos frecuentes de niños que se ven obligados a asumir responsabilidades que no les tocan".

El autor dice que está enamorado de su personaje Guille y de su "hipersensibilidad bestial" que ve en el mito de Mary Poppins la única forma de salvar "un andamio familiar que se va al garete".

En esta novela Palomas refleja también la dificultad que supone para los niños vivir a veces interpretando los silencios entre adultos, así como el tema de la ausencia, un sentimiento que vivió él mismo de pequeño cuando presenció la muerte de un amigo del colegio en un accidente y que le costó mucho entender.

En Un hijo, Alejandro Palomas expresa también su preocupación por situaciones como la del personaje de la única amiga de Guille, una niña de su colegio de origen árabe y sobre la que planea el peligro de ser casada con un hombre mayor en el país de sus padres.

Los matrimonios concertados de niñas y la ablación son cosas que le "matan", dice Palomas que explica que intenta sacar en todos sus libros alguna denuncia ante cualquier forma de machismo.

Autor de siete novelas que han sido traducidas a ocho lenguas, Palomas es consciente de que el título del libro, Un hijo, puede llevar a sus lectores a pensar que tiene algo que ver con su anterior obra, Una madre, e incluso admite que ha pretendido "jugar al despiste".

Pero, señala, esta conmovedora historia no tiene nada que ver con el retrato de familia que, desde un humor surrealista, hizo en su anterior novela.