El juez de Instrucción número 11 de Madrid, Javier Pérez, ha dictado un auto en el que procesa al presunto pederasta de Ciudad Lineal, Antonio Ortiz, por cuatro delitos de agresión sexual, cuatro de detención ilegal, dos delitos de lesiones y una falta de lesiones ante los fuertes indicios de su autoría. Así consta en un auto, al que ha tenido acceso Europa Press.

El instructor procesa al presunto pederasta por unos delitos que podrían suponer hasta 90 años de prisión: hasta 15 años por cada una de las cuatro agresiones sexuales, otro máximo de seis años por cada detención ilegal y hasta 3 años por las lesiones. Además le impone el pago de una fianza de 120.000 euros para asegurar las responsabilidades pecuniarias que se deriven del proceso judicial.

Cuatro abusos consumados en menos de un año. Las pruebas son suficientes para el juez instructor, que considera probado que Antonio Ortiz retuvo a una niña de 5 años el 24 de septiembre de 2013 en la calle Río Conejos de Madrid. Allí la sometió a diversas vejaciones. Más allá aún fue en su siguiente cacería, el 10 de abril de 2014. Entonces, el presunto pederasta logró que una menor de 9 años subiera a su coche, posteriormente la drogó y la llevó a su casa, donde la obligó llevar a cabo prácticas sexuales. A las pocas horas la soltó.

Apenas dos meses después, el 17 de junio, Ortiz volvió a engañar a una menor, en este caso de seis años de edad, para que subiera a su vehículo. Le hizo consumir estupenfacientes y abusó sexualmente de ella. De forma similar se comportó con su última víctima probada, otra niña de siete años, de quien abusó en un descampado en la madrileña calle Mequinenza.

No ha permitido alcanzar evidencias o indicios de peso que permitan su procesamiento en relación con otros tres hechos

El juez ha ratificado la prisión provisional de Ortiz, que cumple desde el pasado 26 de septiembre. Recientemente, se le trasladó a la prisión de Herrera de La Mancha, situada en Ciudad Real. El auto de procesamiento, no obstante, puede ser recurrido por las partes. Si se confirmase la resolución de este lunes, se abriría juicio oral contra el presunto agresor.

Otros tres hechos no probados. Respecto a otros hechos que se le imputaban al inicio de la causa, el magistrado recalca que la investigación "no ha permitido alcanzar evidencias o indicios de peso que permitan su procesamiento en relación con otros tres hechos" investigados en la instrucción.

Por ello, aclara que este auto no supone la finalización del sumario, que se halla pendiente de diversas diligencias de investigación, entre ellas la recepción del informe de la clínica médico forense sobre la veracidad del relato de las menores.

En la resolución, el magistrado especifica los hechos que se le imputan relativos al 24 de septiembre de 2013; al 10 de abril de 2014; al 17 de junio de 2014; y al 22 de agosto de 2014.

El juez cuenta como pruebas de incriminación las ruedas de reconocimiento que practicaron las menores en las que Antonio fue reconocido como su agresor sexual.

Además, la Policía Científica halló sangre de una de las víctimas en el piso de Santa Virgilia número 3, donde los investigadores realizaron un exhaustivo registro. También se encontró una huella de una de las niñas en el plástico de un colchón.

Los restos de sangre pertenecían a una niña de 9 años que fue secuestrada el 10 de abril de 2014 a las 20.40 horas. La pequeña habría sido llevada a este piso, que por aquel entonces estaba de obras.

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