El personal médico de la compañía aérea Lufthansa no informó a las autoridades alemanas de que el copiloto del avión siniestrado en Los Alpes, Andreas Lubitz, padecía depresión severa, según han informado este domingo fuentes de la Oficina Federal de Aviación de Alemania (LBA) al semanario dominical del diario alemán Die Welt.

La compañía aérea estaba obligada a informar de la depresión a la autoridad civil de aviación de Alemania, según la normativa de 2013"La LBA no ha sido informada de que L. (Lubitz) necesitaba tratamiento", ha sentenciado la organización en un comunicado en el que ratifica que, hasta el 27 de marzo —tres días después del siniestro—, no contaba con "ninguna información acerca de los antecedentes médicos" del copiloto.

Este comunicado no ha recibido contestación por parte de Lufthansa, que operaba el vuelo siniestrado a través de su rama de 'low-cost', Germanwings. El incidente se saldó con 150 fallecidos, la totalidad de los ocupantes del avión.

La compañía aérea estaba obligada a informar de esta circunstancia —asi como de cualquier otro tipo de problema grave que pudieran padecer sus pilotos— a la autoridad civil de aviación de Alemania, según establece la normativa de 2013.

En este sentido, la investigación sobre el siniestro reveló que Lubitz recibía tratamiento psiquiátrico y tomaba antidepresivos, tranquilizantes y otros medicamentos.  

Desde 2009, momento en que reanudó su formación como piloto tras un tratamiento de varios meses contra la depresión,Lubitz pasó seis revisiones, en las que se certificó que era apto para pilotar.

Otro dominical, el del popular diario Bild, ha publicado este domingo de que la mayoría de pilotos que sufren depresión lo ocultan y se remite a un informe del director del departamento médico de la Organización Civil Internacional de la Aviación (ICAO, en inglés), Anthony Evans.