Dos de los tres espeleólogos españoles atrapados desde el pasado martes en una zona montañosa al sur de Marruecos han fallecido, según han informado fuentes del Ministerio del Interior. Las autoridades marroquíes informaron el sábado de la muerte de Gustavo Virués, abogado gaditano de 41 años, mientras que el segundo fallecido, el inspector jefe de la policía destinado en Almería José Antonio Martínez, también de 41 años, no ha podido superar la gravedad de sus heridas —una fractura en la pierna y una contusión en la cabeza—.

El único superviviente del grupo —y que se encontraba ileso— es el agente de la escala básica de la policía Juan Bolívar Bueno, de 27 años, quien está destinado en Madrid, y que ya ha sido rescatado, y se encuentra en una clínica en Uarzazate, la ciudad más cercana al lugar de la tragedia.

Lo que sí ha sido postergado hasta este lunes es el traslado de los cadáveresBolívar, agente de policía de 27 años, llegó aproximadamente a las 00.15 hora local (una más en España) en una ambulancia escoltado por la Gendarmería Real marroquí a la clínica Chifa, donde le esperaban varios diplomáticos españoles y familiares.

Fuentes diplomáticas españolas dijeron que Bolívar se encuentra físicamente bien, pero sufre de hipotermia y de estrés postraumático (ha visto morir a sus dos compañeros), por lo que su reposo es imprescindible.

Las autoridades de Marruecos informaron este sábado de la localización de los tres espeleólogos españoles, que se habían caído en un acantilado situado en la provincia de Uarzazate (sur de Marruecos) y comenzaron ese mismo día las complicadas labores de rescate, que se han alargado en el tiempo debido a las dificultades del terreno.

Las autoridades locales de la provincia de Uarzazate subrayaron que los tres españoles, que según fuentes familiares poseían notable experiencia tanto en espeleología como en montañismo —pertenecían a la Federación Andaluza de Montañismo—, no estaban acompañados de un guía profesional.

Marruecos ha tardado 48 horas en autorizar la ayuda española

Los siete especialistas llegados esta tarde desde España han comenzado a trabajar tras unas complicadas negociaciones de casi dos días para obtener permiso de Marruecos, se pusieron manos a la obra y lograron sacar a Bolívar.

Al parecer, lo que sí ha sido postergado hasta este lunes es el traslado de los cadáveres, en parte por ser menos urgente, y también porque la operación será mucho más compleja y hay que pensar también en la seguridad de todos los que participen en el complejo operativo.

Los cadáveres se encuentran al fondo de un barranco de 400 metros de profundidad, con paredes muy estrechas en algunos puntos y en los que desplazarse es extremadamente difícil. Junto a los siete especialistas españoles hay al pie del barranco no menos de 140 agentes marroquíes de la Gendarmería, las Fuerzas Auxiliares o del ministerio de Sanidad, fuentes de la Gendarmería.

"Estamos destrozados"

Víctor Rengel, el primo de Gustavo Virués ha dicho que la familia, que ha conocido este domingo a mediodía la noticia de su fallecimiento por el personal que trabaja en la zona, está destrozada y más con "lo que viene".

Gustavo está casado y tiene hijos pequeños. Su primo se está haciendo cargo de todas las tareas que tiene que afrontar ahora la familia porque "no están en condiciones".

Viajaron en un grupo de 9 personas

Los tres llevaban meses preparando el viaje a Marruecos, viajaron en un grupo organizado procedente de Sevilla y compuesto por nueve personas, y estaban preparados técnica y físicamente para afrontar la expedición.

Se separaron del grupo el pasado lunes y quedaron en encontrarse esa misma tarde o el martes pero, tras no saber nada de ellos, el jefe de la expedición presentó una denuncia el miércoles ante la Gendarmería marroquí y avisó al Consulado. Los primeros en volver a verlos fueron sus seis compañeros, que pasaron la noche del viernes en la montaña buscándolos.