El Doctor Muerte sale de la cárcel

El Doctor Muerte se muere. No asusta ya a nadie. A sus 79 años y tas ocho en presidio, el médico Jack Kevorkian, conocido en los 90 como el Doctor Muerte, sale hoy de la cárcel por motivos de salud tras cumplir la condena por su última demostración de principios: la ayuda para morir que prestó a un paciente terminal con una enfermedad degenerativa.
El médico Jack Kevorkian, más conocido como el Doctor Muerte, ayudó a morir a más de 130 pacientes en Michigan.
El médico Jack Kevorkian, más conocido como el Doctor Muerte, ayudó a morir a más de 130 pacientes en Michigan.
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El médico Jack Kevorkian inventó, durante su larga carrera profesional, dos métodos que lo ayudaban en su trabajo: una máscara de gas conectada a una botella de monóxido de carbono y un mecanismo de autoinyección para una droga mortal.

Los utilizaba para las prácticas eutanásicas en Michigan que, sin buscarlo, convirtieron a Jack Kevorkian en el Doctor Muerte.

Sus actos y su conducta saltaron a los medios de comunicación estadounidenses (y de ahí, a todo el mundo) en los años 90, creando una controversia monumental que ha servido a los defensores de la eutanasia como apoyo y a los detractores como prueba de su inmoralidad.

Su creencia en que alguien que ayuda morir a un enfermo terminal no puede ser reprobado le costó la cárcel.

Deben acusarme. Si no lo hacen, se entenderá que no creen que se trate de un crimen. No necesitan más pruebas, ¿o sí?

También su arrogancia: "Deben acusarme. Si no lo hacen, se entenderá que no creen que se trate de un crimen. No necesitan más pruebas, ¿o sí?", preguntó desafiante en un vídeo que fue emitido por las televisiones de EEUU, y donde practicaba la eutanasia a su último paciente en 1998.

Aunque había sido condenado a una pena de 25 años, su propia salud y su edad (79 años) le han permitido salir antes de tiempo.

Eso sí, sin permiso para ejercer la medicina.

Según su abogado, al médico le queda menos de un año de vida debido a la hepatitis, la diabetes y una tensión demasiado alta.

El Doctor Muerte, responsable de cerca de 130 suicidios asistidos, causó una fuerte impresión en la sociedad norteamericana y en la opinión pública internacional, abriendo el debate sobre la conveniencia de legalizar la eutanasia.

 En Estados Unidos, donde sólo es legal en un Estado, Oregón, más de dos tercios de la población afirman que hay circunstancias que justifican la muerte asistida, si bien discrepan de la manera de regularla, según una encuesta hecha por Ipsos para la agencia Asociated Press.

La encuesta muestra un apoyo importante al doctor, ya que el 53% de los sondeados piensa que no debió ser encarcelado, frente a un 40%, es decir, unos resultados parecidos a los recogidos en 1999.

Kevorkian, referente para los que quieren dejar de vivir

Kevorkian ha sido, por sus prácticas y por su larga campaña de casi una década a favor de la eutanasia, un referente para los enfermos en fase terminal de todo el mundo.

La eutanasia está regulada en pocos países y las experiencias son dispares.

Tras cinco años de regulación, en Holanda se han estabilizado el número de casos y su aplicación está siendo ordenada y sin sobresaltos.

En España, varios pacientes han pedido en repetidas ocasiones asistencia legal para dejar de vivir.

Aunque el más famoso fue Ramón Sampedro, inmortalizado por la película de Amenabar Mar adentro, en este año ha habido otros dos casos.

Tanto en Inmaculada Echevarría, la mujer que fue desconectada de la máquina que la ayudaba a respirar en Granada, como en el de Madeleine Z, militante por el derecho a una muerte digna, reclamaban la muerte legal que Kevorkian practicaba a sus pacientes sin permiso de las autoridades.

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