El Gobierno brasileño insiste en que el sistema político del país facilita la corrupción

  • El ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardozo, ha reiterado que el sistema político nacional es una de las "puertas de entrada" para la corrupción.
  • Desde el Gobierno insisten en la necesidad de que el país debata una "profunda" reforma política.
Dilma Rousseff se dirige a sus seguidores tras conocer los resultados electorales de las elecciones de 2014.
Dilma Rousseff se dirige a sus seguidores tras conocer los resultados electorales de las elecciones de 2014.
GTRES

El ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardozo, ha reiterado que el sistema político nacional es una de las "puertas de entrada" para la corrupción e insistió en la necesidad de que el país debata una "profunda" reforma política.

"El sistema político brasileño es anacrónico y funciona como una puerta de entrada para la corrupción", dijo Cardozo en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros, en la que analizó las medidas adoptadas por el Gobierno ante el escándalo detectado en la estatal Petrobras, la mayor empresa del país.

Cardozo indicó que la reforma política, que la presidenta Dilma Rousseff ya propuso en junio de 2013, en medio de masivas protestas en demanda de mejores servicios públicos y por la decencia en la gestión pública, depende del Congreso, que debate el asunto desde hace más de una década sin llegar a consensos.

Sin embargo, manifestó "mucha esperanza" en que "el Parlamento y la sociedad" puedan impulsar una reforma del sistema político y reiteró la posición del Gobierno en favor de que se acabe con la financiación de campañas electorales por parte de empresas privadas, que, en su opinión, es un factor que "facilita" la corrupción.

Cardozo también confió en que el Congreso debatirá con celeridad una serie de proyectos propuestos por el Gobierno para reforzar el combate a las irregularidades en toda la administración pública.

La dependencia del país de empresas como Petrobras, a debate

Esos proyectos, según el ministro, son una prueba de la "firmeza" del Gobierno frente a la corrupción, la cual, sostuvo, "más aparece cuanto más se investiga", a lo que atribuyó la sucesión de denuncias en Petrobras y otros sectores del poder público.

El ministro también negó que el escándalo en Petrobras, empresa que responde por cerca del 15% del Producto Interior Bruto (PIB) del país y que implica a otras 18 grandes compañías privadas, afecte de alguna manera a la economía brasileña.

Una de esas compañías, la constructora OAS, se acogió a la ley de protección de quiebras debido a la "intensa restricción de crédito" que sufre debido al escándalo de Petrobras y anunció que venderá numerosos activos.

Según Cardozo, el caso de OAS será contemplado dentro de la legislación en vigor y las autoridades competentes examinarán las posibilidades que existen para salvar sus operaciones.

Sin embargo, no se mostró preocupado por esa situación. "Brasil no depende de esas empresas" investigadas, afirmó.

En opinión del ministro, "la economía sigue su curso", tiene "fundamentos sólidos" y, aunque pasa por "dificultades temporales", se recuperará con el ajuste fiscal que impulsa el Gobierno, que implica una reducción del gasto y un aumento de la recaudación por la vía tributaria.

También rechazó que los sucesivos escándalos de corrupción en Brasil afecten de alguna manera la imagen del país frente a los inversores extranjeros.

"No veo ningún problema de credibilidad para el país", sostuvo el ministro, quien subrayó que la corrupción no es algo "exclusivo" de Brasil.

"Existe en todos los países y no hay orden jurídico en el mundo que pueda acabar por completo con la corrupción", afirmó Cardozo, quien insistió en que la diferencia en el Brasil de hoy es que esos delitos "se denuncian, se investigan, se juzgan y se castigan".

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