El oscuro laberinto de Concepción

Concepción, ayer en su casa de Leganés (JORGE PARÍS)
Concepción, ayer en su casa de Leganés (JORGE PARÍS)
JORGE PARÍS
Concepción G. R., de 37 años, supo que había tocado fondo el viernes pasado, un día en que por falta de pago se vio sin agua, sin luz, sin gas y con un desalojo planeando sobre ella como un ave de rapiña. No era la primera vez, pero ya no pudo más.
Los servicios sociales me obligaban a denunciar al padre de mis hijos, del que me separé hace doce años por malos tratos
  Aquélla era la puntilla final de una situación que se había desencadenado dos años atrás, cuando se quedó sin su trabajo de vigilante de seguridad, enferma del corazón, con una minusvalía del 56% por depresión y agorafobia, al cuidado de sus dos
hijos de 12 y 14 años, y con una montaña de facturas que la dejaban sin aliento.

La desesperación obligó a Conchi, como la llaman, a iniciar una huelga de hambre el lunes para denunciar, según ella, el "abandono" en que la dejó el área de Servicios Sociales de Leganés, donde vive, por negarle la renta mínima de inserción (una ayuda de 360 euros de media al mes) y para pedirle al IVIMA que no le quite su piso, cuyo alquiler, de 170 € al mes, no paga desde hace más de dos años.

"Los servicios sociales me obligaban a denunciar al padre de mis hijos, del que me separé hace doce años por malos tratos y al que le retiraron la patria potestad de los niños. Ni siquiera sé dónde está ¿Cómo iba a denunciarlo?", se preguntaba ayer, Conchi, todavía en huelga de hambre y con los nervios a flor de piel.

De momento, su protesta ha conseguido que el IVIMA negocie su permanencia en la vivienda. Este organismo asegura que nunca amenazó con echarla.

Los servicios sociales de Leganés niegan cualquier "desamparo", afirman que continuarán con el seguimiento de su caso y culpan a Conchi de no asistir a las reuniones con los trabajadores sociales. Ella, aterrada, decidió sacar a sus hijos del colegio por temor a que se los quitaran. Desde noviembre no van a clase.

Vecinos solidarios

Si hay alguien a quien tiene que dar las gracias Concepción, es a sus vecinos. "Me han ayudado mucho", dice.

La solidaridad ha sido enorme. Tanto, que los vecinos han creado una página en Internet para recoger fondos y están dispuestos a dar fe del largo calvario que, dicen, ha sufrido Conchi frente a los Servicios Sociales.

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