un engaño al ojo y un lujo a la vista
Esta técnica suele utilizar pinturas al óleo y acrílicas sobre superficies lisas (P. L. P.).
Desde los siglos xvi y xvii se viene utilizando una técnica decorativa que aporta una vía de escape a nuestro hogar. El trampantojo consiste en elaborar una pintura que, utilizando la perspectiva, el color y el realismo, crea de la nada un nuevo espacio visual en una estancia. De hecho la palabra trampantojo viene del francés trompe l’oeil, un engaño al ojo, a la visión.

Los motivos decorativos utilizados van desde un simple paisaje hasta las creaciones más complejas de perspectiva. Por ejemplo, si en una pared se pinta una puerta entreabierta con un personaje asomando por ella, el trampantojo está conseguido.

Juegos visuales

Ventanas inexistentes, paisajes, cielos en los techos, motivos decorativos en columnas lisas, celosías, motivos florales... Cualquier cosa que pueda encajar en el entorno y sea realista se puede pintar como trampantojo. Pero hay que tener en cuenta que no es un mural, y que lo importante es que aporte una nueva dimensión a la estancia. Un paisaje pintado, si no tiene un marco que haga las veces de ventana o una cortina que le aporte un juego de primer y segundo plano, no puede considerarse como trampantojo.

Para conseguirlo, generalmente se suelen emplear pinturas al óleo y acrílicas. La superficie debe ser lo más lisa posible, y se debe imprimir una base neutra antes de comenzar a pintar, para que la pintura se asiente mejor sobre ella. Al finalizar todo el proceso, es conveniente aplicar una fina capa de barniz para evitar posibles daños.

Una buena obra realizada con esta técnica se integra perfectamente en el entorno. Si adecuamos lo que se va a pintar a la estancia, el resultado final es de lo más sorprendente y original. Donde antes no había más que una pared o un techo blanco ahora asoman nubes, árboles, paisajes o niños jugando.

El dominio de una técnica

Dominar la perspectiva es fundamental. Se ha de tener en cuenta que se trata de engañar al ojo, por lo que si vamos a pintar una puerta entreabierta, hay que considerar la dirección de la luz que entra en la estancia para realizar sombras en consecuencia. También hay que cuidar el punto de vista que se va a tener de la obra, para que los puntos de fuga y la direccionalidad del dibujo vayan en consonancia. El volumen, el tamaño, la distancia... el conjunto crea la ilusión.

Martine Sicard pintora, 50 años

«El trampantojo debe encajar en la estancia»

¿Qué es lo más importante de un trampantojo?

Que encaje perfectamente en el entorno. Si queda raro o no va con el estilo de la estancia, sería un trabajo mal hecho.

¿Se puede pintar en cualquier sitio?

En principio sí, pero la pregunta que debemos hacernos antes de ponernos manos a la obra es si va a aportar algo nuevo a la estancia.

¿Cómo empezó en este tipo de pintura?

Comencé pintando decorados teatrales y para películas en Francia. La técnica y el efecto son muy parecidos a los del trampantojo.

¿Se diferencia mucho esta técnica de otras?

Hay que valorar muy bien el entorno y los soportes sobre los que se va a pintar.

¿Qué elementos quedan mejor en un trampantojo?

Las telas, sin duda. Son difíciles de pintar pero el efecto es realmente impactante. Las cortinas, con sus pliegues, juegos de sombra, con su caída… quedan muy bonitas.

BIO

Estudió Bellas Artes en París y desde hace 30 años se dedica a la pintura decorativa. Lleva 25 años en España.