El mantenimiento de las cerraduras se limita normalmente a engrasarlas de vez en cuando. Para ello, el polvo de grafito es la mejor solución; por el contrario, está totalmente desaconsejado el uso de aceite o grasa donde se pueda quedar pegado el polvo del ambiente, ya que a la larga puede provocar incrustaciones en las ranuras de la cerradura e impedir su buen funcionamiento.

En cualquier caso, puede suceder que una cerradura funcione mal porque esté atascada u obstruida por algún pequeño objeto o alguna sustancia. ¿Qué se puede hacer en esos momentos?

Las tradicionales...

Antes de hacer nada, pasa un cuchillo o un cúter a lo largo de los bordes de la base del pomo y en torno a las cabezas de los tornillos, de manera que no dañen la capa de pintura.

Elimina luego la pintura de las hendiduras de los tornillos y desenróscalos. Desmonta la manilla y saca la llave, si todavía está dentro. A continuación, pasa un destornillador grueso por el interior del agujero previsto para la manilla y empuja la cerradura hacia el exterior.

Si la caja está remachada, ábrela, limpia el mecanismo con un cepillito duro empapado en alcohol, sécalo con un trapo que no suelte pelo y úntalo con el polvo de grafito. Haz algún intento para comprobar si todo funciona de forma correcta  antes de volver a montar de nuevo la cerradura en la puerta.

Si la caja está clavada (o si la operación anterior no ha dado resultado), es mejor cambiar la cerradura. Cuando vayas a comprar una nueva, lleva contigo la vieja para estar completamente seguro de que te dan el mismo modelo.

... Y las de bombín

Casi todas las puertas de entrada de los pisos están provistas de una cerradura de cilindro, también llamada de bombín. Para desmontarla, primero tienes que sacar el cilindro: para ello deberás aflojar el tornillo situado en el lateral de la puerta y empujar el cilindro hacia afuera.

Una vez fuera, empápalo de alcohol, déjalo secar por completo y lubrícalo con el polvo de grafito. Haz una prueba para ver si todo funciona correctamente antes de volver a montar el cilindro en la puerta. Si estas operaciones no dan resultado, es mejor comprar un cilindro nuevo.

Por último, si pierdes la llave, lo más prudente es cambiar el bombín por otro. Como en el caso anterior, cuando vayas a comprar uno nuevo lleva el antiguo para no equivocarte de tamaño. Al meter el nuevo cilindro no olvides atornillar bien el tornillo de sujeción para que no quede flojo.