Como ya es tradición en el Salón Inmobiliario de Madrid, se han presentado las conclusiones del quinto Estudio Planner-Asprima 2007. Nuevos paradigmas para el sector inmobiliario español, que analiza la reciente fase alcista del sector, así como las previsiones para los próximos años. Unas previsiones que evitan hablar de recesión, aunque reconocen un «suave aterrizaje del sector».

El protagonista este año es el cambio estructural del mercado inmobiliario, una consecuencia de factores como la subida de los tipos de interés y el descenso en la demanda.

Menos construcción

Este cambio de ciclo está provocando una moderación en los precios y el ajuste de la producción. Así, tras varios años consecutivos en los que la construcción no ha bajado de las 800.000 viviendas, el estudio prevé la construcción de unas 500.000 casas anuales en los próximos años.

Por otra parte, se puede hablar de una tímida regresión de las viviendas desocupadas, producida sobre todo por la mejora del mercado del alquiler gracias a la puesta en marcha de distintas iniciativas públicas.

El estudio también apunta algunos aspectos clave de este nuevo ciclo, como la repercusión que pueda tener la Ley del Suelo, que entrará en vigor en julio, el Código Técnico de la Edificación, ya vigente, o la reforma de la Ley Hipotecaria.

Un negocio con beneficios

El boom inmobiliario ha reportado pingües beneficios a las empresas inmobiliarias españolas. Su facturación media se ha triplicado en el periodo 1998–2005. De hecho, sus ingresos anuales medios han pasado de 5,14 millones de euros en 1998 a los 17,6 registrados al cierre del 2005. Ante el cambio de ciclo, la mayoría de estas sociedades han iniciado un proceso de diversificación –tanto en productos como en mercados– y de concentración, que está dando lugar a grandes grupos empresariales.