BIO Este madrileño tiene 60 años, está divorciado y es padre de dos hijos. Es periodista y director de cine. Le apasiona el fútbol.

Son las tres de la tarde y aún no ha comido. Antonio está trabajando en el programa de esta noche y mientras, charla durante un rato con nosotros. Da la sensación de no hablar nunca en serio, aunque al finalizar la entrevista es evidente que no ha dicho ninguna tontería.

¿Está bien visto que un director se meta a crítico?

Yo es que no soy nada corporativista. Cada cosa debe hacerla al que mejor le salga. No creo nada en los títulos.

¿Siempre quiso dedicarse al mundo del cine?

Para nada, yo siempre quise ser un playboy universal.

¿Y en qué consiste eso?

En gustar, siempre me ha encantado ligar aunque con los años voy perdiendo mucha credibilidad.

Salir en la tele tiene su tirón.

¡Qué va! Eso era antes. Además, yo ya ligaba cuando no salía en la tele.

A la gente le encanta su acidez. ¿Opinan lo mismo sus compañeros de trabajo?

(Risas) Pues seguro que no. No soy malo, pero me cuesta más ganarme a mis compañeros de trabajo que a los espectadores. Nunca he sabido ser jefe, estaba más feliz de redactor en Informe Semanal.

Tiene muchos amigos en el mundo del cine...

Sí, de hecho entre mis mejores amigos están Agustín Díaz Yanes y Jaime Chávarri, aunque los conocí antes de que fueran directores.

¿Es duro ser crítico con el trabajo de los amigos?

No, digamos que se ven las cosas de otra forma (risas).

¿Ha criticado alguna película sin verla?

Criticar ninguna, pero si he hablado bien de películas que no he visto.

Se define como paranoico.

¿No lo aparento?

¿A qué le tiene miedo?

Soy tan supersticioso que no me atrevo a decirte lo que me da miedo. Sufro sobre todo por mis hijos.

Es muy sentido con eso de las relaciones interpersonales.

Quizás sea muy exigente, pero es que me he llevado muchas decepciones.

En el amor y el cariño no se debe esperar nada a cambio.

(Risas) Quizás sea ese mi error.

Dicen que hay que quererse mucho para dedicarse al mundo del cine.

Yo necesito mucho la aprobación de los míos. Sin mis amigos y sin mis hijos no haría nada. De todas formas si es cierto que el mundo del cine es muy particular. Fíjate, cuando a algún actor o director le dan un premio, llora. ¿Te imaginas a un ingeniero llorando al recibir una mención?

* La 2. Hoy, a las 0.05 horas.