Dos asesinatos. Una de las 17 ancianas presuntamente atracadas por Encarnación Jiménez en 2003, dos de las cuales murieron, aseguró ayer en el juicio que se sigue en la Audiencia Provincial que la acusada «estaba muy cuerda» cuando asaltó su casa.

La víctima, de 88 años, relató que cuando abrió la puerta, la acusada, de 42, le dio un empujón, la tiró contra un butacón y le preguntó por «el dinero y las joyas». «Me pegó un puñetazo y me arrastró de los pelos hasta el dormitorio y me subió a la cama». Allí le tapó los ojos y le ató los pies y las manos «con un pañuelo de seda auténtica» de su propiedad. A continuación, la anciana indicó a su asaltante que tenía las joyas en el armario y la procesada se las llevó.

La mujer, que fue requerida por el tribunal a reconocer a la acusada, se giró hacia Encarnación y dijo: «Es ella, mírala cómo no me mira». La fiscalía pide 183 años de cárcel para la acusada.