La Universidad va a prohibir que se guarden sitios en las bibliotecas
Las mesas de la biblioteca general (Teatinos) estaban ayer atestadas de universitarios. (Martín Mesa)

En esta época que precede a los exámenes finales, muchos universitarios tienen la costumbre de reservar un sitio en los puntos de lectura de las bibliotecas dejando apuntes, una carpeta, una prenda de ropa...

Este proceder, que ha desembocado en conflictos aislados entre los alumnos, tiene los días contados. La Universidad de Málaga (UMA) ha elaborado un reglamento general de bibliotecas –actualmente, cada instalación tiene un reglamento interno y no todas contemplan esta picaresca–  que podría ser aprobado antes del mes de julio por parte del consejo de gobierno.

«El borrador ya está; prevé unas normas de funcionamiento común y entre ellas está la prohibición de reservar el puesto de lectura», detalla Ana María Salinas, directora del Secretariado de Bibliotecas de la UMA.

Este borrador también contempla sanciones para los infractores: suspensión del préstamo por una serie de días e incluso la retirada del carné de biblioteca. Y no sólo por guardar el sitio, también por el deterioro de los fondos y otras prácticas similares.

En la actualidad, existe una regla tácita que prohíbe guardar un sitio más de 15 minutos, aunque «no hay forma de sancionarlo», explica Salinas.

La búsqueda de una silla libre para estudiar es ahora una odisea en la biblioteca general (579 puntos de lectura) y algunos estudiantes se quejan por falta de plazas. Para más de 33.000 alumnos, de día hay 3.279 y de noche, 1.278. «Están habilitadas las plazas suficientes», asegura Salinas.

Opiniones desde la biblioteca general

Flor Galindo, 6º de Medicina. «A partir de las 10 horas, no hay sitios libres. El otro día dos estudiantes se pelearon por el sitio. Si la gente ve que en un puesto no hay nadie, pero está reservado, quita las cosas y se sienta».

José Carlos Rodríguez, 3º Ing. Industrial. «Venimos a las 9 h para poder encontrar, pero de aquí a dos semanas seguro que tenemos que venir a las 7.30. A la hora de comer se queda casi toda la biblioteca vacía, pero con los sitios reservados».

Mavi Muñoz, opositora. «A las nueve no tienes problemas, pero por la tarde, sí. Hay gente que reserva los sitios y hay que dar muchas vueltas para encontrar un hueco. Este año no me he tenido que ir ningún día a otra biblioteca, aunque otros sí».