Basura en Parla
Basura en las aceras de la calle Monte Sinaí de Parla. L. C.

La basura vuelve a inundar las calles de Parla, por segunda vez en lo que va de año. La huelga en el servicio municipal de recogida de residuos (iniciada este lunes 16 de marzo) ya está dejando ver sus efectos en la localidad del sur madrileño: los contenedores rebosan de bolsas de basura y los desperdicios empiezan a invadir las aceras, según denuncian vecinos de Parla y representantes de los trabajadores. Fuentes del Ayuntamiento también reconocen que el paro de los operarios está afectando ya a los ciudadanos del municipio. Los empleados aseguran que continuarán con la huelga hasta que cobren la nómina de febrero y las pagas que les debe la empresa adjudicataria (la UTE Garibaldi-Sadifer).

Con todos los impuestos que pagamos no hay derecho a tener las calles llenas de basura"Esto es asqueroso. Parla parece el tercer mundo, con toda la suciedad que hay en las calles el pueblo da pena. La basura rebosa de los contenedores y la gente ya empieza a tirar las bolsas fuera. Empieza a ser un problema de salud pública e higiene", protesta Lorena, una vecina del centro de Parla. "Con todos los impuestos que pagamos no hay derecho a que no recojan la basura. Los ciudadanos estamos pagando la mala gestión del Ayuntamiento", añade Lorena.

Las zonas de la ciudad que más están notando la huelga son aquellas donde hay gran concentración de habitantes, es decir, el centro y los barrios nuevos, como el área residencial de Parla Este. En cambio, "la suciedad todavía está alejada del entorno centros educativos y de salud, ya que los servicios mínimos obligan a retirar la basura de estas zonas", asegura Ricardo Mangue, representante de la sección sindical de Servicios a la Comunidad de UGT-Madrid. Además, el Ayuntamiento de Parla ha decretado unos servicios mínimos del 75% en el turno de noche, del 41% por las mañanas y del 52% por las tardes.

"Firmes hasta que cobren sus salarios"

La protesta laboral tiene su origen en el impago del salario a los trabajadores por parte de la empresa adjudicataria del servicio. Concretamente, la concesionaria les debe "la nómina de febrero y parte de las pagas por beneficios que se habían pactado con los empleados", como reclaman los sindicatos. Según sus cálculos, "la deuda media es de 1.200 euros, a lo que habría que sumar parte del salario que aún se debe a algunos trabajadores por impagos anteriores, con lo que el total a percibir asciende a unos 1.800 euros por trabajador", explica Mangue. "La huelga es indefinida, hasta que no cobren sus salarios íntegros van a mantenerse firmes. Llevamos dos semanas de conversaciones pero el dinero no termina de llegar", añade el representante de los trabajadores.

Hasta que no nos hagan el ingreso no podremos pagar a la empresaPor su parte, la empresa alega que el impago de las nóminas a sus trabajadores es consecuencia de la deuda que el Ayuntamiento tiene con ella. Así, la concesionaria está esperando a que el Consistorio parleño les pague para poder abonar el dinero a sus empleados. En febrero, el Ayuntamiento y la empresa se reunieron para intentar llegar a un acuerdo sobre la deuda que arrastran y fijaron la obligación global de pago en, al menos, tres millones de euros.

El Ayuntamiento de Parla asegura que tiene intención de abonar sus obligaciones con la empresa "en breve; en los próximos días" y que está "todo pendiente de recibir un préstamo bancario que no acabamos de recibir: hasta que no nos hagan el ingreso no podremos pagar a la empresa el dinero que se le debe. Esperamos tener ese dinero en breve", apunta un portavoz municipal. La falta de dinero para pagar a las concesionarias es consecuencia de la escasa liquidez que arrastra el Consistorio parleño y de la deuda que se ha encontrado la actual alcaldesa al llegar al cargo (unos 240 millones de euros, según la liquidación consistorial).

Esta es la segunda huelga de basuras que sufren los vecinos de Parla en lo que va de año. A principios de enero se convocó un paro laboral, también por el retraso en el pago de la nómina de diciembre y de las extras. En aquella ocasión la huelga duró 12 días y se desconvocó después de que el Ayuntamiento se comprometiera a reducir gradualmente la deuda contraída con la adjudicataria.

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