Un total de 23 personas, de ellas 18 turistas de siete nacionalidades, murieron este miércoles durante un ataque terrorista en Túnez, que dejó también 47 heridos. Dos atacantes fueron abatidos y otro está detenido. Entre los muertos hay al menos dos españoles, según ha confirmado el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Además de los turistas (de nacionalidad española, australiana, japonesa italiana, polaca, alemana, colombiana, brasileña y sudafricana), fallecieron un chófer de autobús, una limpiadora del museo de Bardo y dos terroristas implicados en el ataque.

Testigos explicaron que los asaltantes salieron de una mezquita ubicada entre el edificio del Parlamento tunecino y el Museo del Bardo y dispararon contra un autobús de turistas antes de tomar a varios rehenes y atrincherarse en una zona ajardinada que comparte muro con el museo. 

En el momento del intento de asalto, había varias comisiones parlamentarias reunidas

"Hemos podido ver a varios terroristas armados. Ha habido muchos disparos y ahora están en el jardín, no han podido entrar en el edificio", explicó Mona Brahim, diputada del partido islamista moderado An Nahda que se encontraba en el interior del edificio y que, como la mayoría de los parlamentarios, fue evacuada.

Agentes de Seguridad en las proximidades del Bardo explicaron, por su parte, que uno de los presuntos agresores, un joven estudiante de 22 años, fue arrestado por las fuerzas de Seguridad y que el resto fueron rodeados en dependencias que pertenecen al edificio de la Cámara.

Los sucesos se iniciaron a primera hora de la mañana cuando tres supuestos yihadistas vestidos con uniformes militares intentaron asaltar la sede del Parlamento de Túnez y, tras un tiroteo, se refugiaron con rehenes en el vecino museo del Bardo.

En el momento del intento de asalto, había varias comisiones parlamentarias reunidas, en concreto la de Justicia, con el titular del Ministerio a la cabeza, informaron fuentes parlamentarias.

Las fuerzas de Seguridad tunecinas se hallan todavía en el interior del museo del Bardo y aún no han concluido las pesquisas sobre el número final de víctimas del asalto "ante el temor de que hayan dejado explosivos". Fuentes de Seguridad explicaron que artificieros y otros expertos peinan las estancias y el jardín que une el museo y el Parlamento.

Repunte de la actividad yihadista

Túnez ha sido escenario en las últimas semanas de un repunte de la actividad yihadista en la región de Kasserine, en la frontera oeste con Argelia, zona montañosa que utilizan como bastión radicales locales y también otros prcedentes del país vecino y otros estados de la zona como Mali, Marruecos o Mauritania.

Desde 2012, decenas de guardias nacionales tunecinos han muerto o han resultado heridos en combates o causa de atentados y emboscadas islamistas en Mont Chambi, escenario el pasado julio del peor ataque islamista sufrido por las fuerzas tunecinas, que causó 15 muertos.

Decenas de guardias nacionales han muerto o han sido heridos por combates contra los islamistasA mediados de febrero, cuatro agentes de la Guardia Nacional de Túnez murieron en un ataque de presuntos yihadistas en la región de Kaserine, considerada uno de los feudos de células islamistas radicales afines al grupo Al Qaeda en el Magreb Islamico (AQMI) y a la rama norteafricana del Estado Islámico (EI).

Ese ataque fue reivindicado por Falamage Okba bin Nafa, considerado uno de los tentáculos de AQMI a lo largo de la endeble frontera entre Túnez y Argelia. La fragilidad de las fronteras con Argelia y Libia es una de las principales preocupaciones del primer Gobierno pos-transición de Túnez, que ha visto como el yihadismo ha crecido en el país en los últimos años, al abrigo de la incertidumbre política y de la guerra civil libia.

Un precario sistema educativo, unido al alto índice de paro y la falta de esperanzas en una sociedad atrapada por la crisis económica han hecho, además, que las tesis de los radicales islámicos hayan comenzado a calar en una nación conocida tradicionalmente por su modernidad y laicismo.

En la actualidad, Túnez es uno de los países que más nacionales aporta a las filas del EI, con más de 300 tunecinos emigrados a Siria e Irak para unirse a la lucha de Abu Bakr al Bagdadi.