Final de ETA
Imagen de miembros de ETA en el comunicado del final de su actividad armada. GARA

Los servicios antiterroristas españoles mantienen controlada a la cúpula de ETA, reducida a su mínima expresión y oculta en el extranjero. El comité ejecutivo de la banda, la 'Zuba', está compuesto hoy por tres personas (aunque está asesorado por otros dirigentes históricos), que se mantienen en la clandestinidad con recursos económicos muy limitados. Los jefes de ETA cambian cada cierto tiempo de escondite, y solo establecen los contactos imprescindibles con enlaces de Sortu, con los portavoces de sus presos y con enlaces de la Comisión Internacional de Verificación, dirigida por Brian Currin. Por su parte, el ministerio del Interior lanza mensajes a la cúpula etarra cada cierto tiempo con algunas detenciones, dejando claro que no se ha bajado la guardia en la lucha antiterrorista, mientras investiga el origen del dinero que ETA y sus efectivos siguen recibiendo.

Han pasado más de tres años desde que ETA anunciara el fin definitivo de la violencia, y la banda terrorista se ha ido consumiendo poco a poco como la cera de una vela que ya estaba de por sí muy marchita. La cúpula etarra ordenó hace tiempo a los pocos militantes que aún mantiene operativos y en la clandestinidad que restrinjan sus movimientos y sus comunicaciones internas. También frenó, hace ya tiempo, la incorporación de nuevos miembros. Desde que ETA decidió poner fin al 'impuesto revolucionario' (la extorsión a los empresarios), que suponía el 50% de sus ingresos, la banda dispone de poco dinero para los gastos que conllevan esa clandestinidad: comida, pago de alquiler, gasolina...

Un termómetro que refleja el frenazo de la actividad etarra es la desaparición de los robos de coches Dentro de su debilidad logística y económica, los militantes operativos, no más de un veintena, se mantienen 'dormidos', sin hacer mucho ruido ni llamar la atención, discretos, a la espera de nuevas órdenes. Un termómetro que refleja a la perfección el frenazo de la actividad etarra es el robo de coches. Si en el periodo 2005-2008 la media anual de robos de vehículos en Francia era de 70, en el periodo 2009-2011 la cifra bajó a 30, y en 2013 solo se robaron 11 vehículos. En 2014 solo hay constancia de un par de robos. Ante la presión policial que continúa en Francia (y eso que el Gobierno galo ha traslado muchos de sus efectivos antiterroristas a la lucha contra el 'yihadismo'), esta "reserva especial" de ETA, si las posibilidades económicas lo permiten, debe buscarse la vida en otros países europeos, limítrofes con Francia. Como es el caso de Italia, Alemania, Bélgica, Reino Unido...

La estructura etarra se resume hoy en un aparato político con dos cabezas visibles: Iratxe Sorzábal (madre de un hijo y pareja del último gran jefe militar de ETA) y David Pla, asesorados por el ‘Biltzar Ttipia’, una especie de comité asesor formado por veteranos militantes refugiados desde hace años en Venezuela, México, Cuba, Cabo Verde, Santo Tomé y Uruguay. El aparato militar ha quedado encuadrado dentro del logístico, dirigido por Iñaki Reta de Frutos, cuya principal labor es el mantenimiento de los zulos. Aunque la propia ETA ha definido este aparato como "una estructura técnico-logística que tiene como labor completar el sellado de armamento".

Trabajar en el extranjero

Del aparato logístico depende el 'subaparato' de falsificación, vital para seguir suministrando a los efectivos etarras la documentación falsa indispensable para vivir en la clandestinidad. Sigue funcionando, y a buen ritmo. Así lo demuestran las últimas detenciones. En febrero de este año caía en Roma (Italia) Carlos García Preciado, alias Roberto, nacido en Barcelona hace 43 años. Huido desde hace 16 años, se había establecido en la capital italiana, donde se había echado novia y había tenido un hijo. Trabajaba de pintor y seguía teniendo documentación falsa proporcionada por ETA. En octubre de 2014 caía en la ciudad alemana de Mannheim Tomás Elgorriaga Kuntze, alias Teo, uno de los principales expertos en explosivos de la banda. Trabajaba en una universidad dando clases y tenía en su poder un DNI español falsificado. El último en caer ha sido Hilario Urbizu San Román, alias Escopetas, detenido la semana pasada en México, y que tiene pendientes causas en España por el asesinato de varios guardias civiles.

Roberto y Teo, por ejemplo, no formaban parte de la “reserva especial” de ETA, es decir, de la veintena de etarras que aún dependen de la cúpula. Se trata de etarras, aún con causas pendientes ante la Justicia española, que llevan ya muchos años en la clandestinidad y que incluso han rehecho su vida en otros países. ETA les aconsejó hace tiempo que se buscaran trabajo (solo les iba a seguir ayudando con documentación) ante el problema de financiación que sufre la banda terrorista. El presupuesto anual de ETA solo se puede destinar a pagar la manutención de la cúpula y de su "reserva especial". Los demás deben buscarse la vida.

El 50% de los ingresos de ETA procedía del 'impuesto revolucionario' Estas detenciones, a la que hay que sumar en diciembre de 2014 la de Juan Carlos Arriarán Ibarra, alias Giuseppe; o la de Tomás Madina en junio de 2014 (un francotirador que quiso atentar contra Patxi López) son un claro mensaje: los servicios antiterroristas no han bajado la guardia, tres años después del cese definitivo de la violencia. El lunes 23 de marzo caía en la localidad de Saint Palais (Pirineos Atlánticos) Sabin Mendizábal alias Bizko, uno de los últimos en integrarse en ETA y que sí formaba parte de esa "reserva especial". Las detenciones se van a seguir produciendo ante el estancamiento del proceso de desarme y disolución por parte de ETA. Lo único reseñable que se ha producido, hasta el momento, fue la escenificación en febrero de 2014 de una pequeña entrega de armas a dos miembros de la comisión internacional, una comisión que no es reconocida por el Gobierno español. Los etarras se llevaron las armas tras inutilizarlas delante de los verificadores.

Mientras no hay avances significativos en el proceso de desarme, los servicios antiterroristas están investigando el origen del flujo de dinero que sirve para que la cúpula de ETA y su "reserva especial" sobrevivan en la clandestinidad. Un duro golpe para cortar sus fuentes de financiación fue el que efectuó la Guardia Civil en enero con la desarticulación del "frente de makos" de ETA. De los 16 detenidos, 12 eran miembros del denominado "colectivo de abogados" de la banda, a los que también se les imputa delitos de blanqueo de capitales y contra la Hacienda Pública al no haber declarado al fisco 1.300.000 euros durante los años 2012 y 2013, procedentes de la asistencia jurídica a los presos etarras. Los otros cuatro arrestados eran tesoreros de 'Herrira', el colectivo de familiares de presos, una organización suspendida judicialmente.

ETA intentó recomponer este grupo, pero el 25 de marzo de este año la Guardia Civil detuvo a cuatro personas integrantes del Núcleo de Coordinació o KG, la estructura que define la estrategia que deben seguir todas las organizaciones del "frente de cárceles", que agrupa principalmente a los presos etarras y a sus familiares. Los cuatro detenidos, responsables del KG, trasladadan las instrucciones de ETA a las cárceles.

Dinero en efectivo incautado al

Llamativas fueron las imágenes proporcionadas por la Guardia Civil en uno de los registros, en la sede del sindicato LAB en Bilbao. Los agentes hallaron unos 90.000 euros en billetes de cinco y diez euros (había pocos de 20) y monedas, sobre todo monedas. Dinero procedente de donaciones de simpatizantes, de rifas y de la venta de productos de 'merchandising' de la izquierda abertzale. Esta es la clave de la cuestión: los ingresos de ETA, que ya no puede contar con el 'impuesto revolucionario' (la extorsión a empresarios), que antes suponía el 50% de su financiación. Ahora el dinero procede de aportaciones voluntarias (también de empresarios afines), ayudas que proceden del colectivo de refugiados en el extranjero, sobre todo en Suramérica, "y otras vías que se están investigando", señalan fuentes antiterroristas

Control de pocos zulos

Mientras haya dinero, ETA, aunque con una estructura minoritaria y muy debilitada, pervivirá. Y aunque nada indica ya que vaya a reanudar la lucha armada, un mensaje recalcado por la cúpula etarra en sus comunicados y por los principales exdirigentes etarras cuando son juzgados, la banda mantiene el arsenal del que ya disponía antes del cese definitivo de la violencia, como amenaza latente en una hipotética negociación con el Gobierno, y porque su entrega a cambio de nada visualizaría una derrota sin paliativos que la actual cúpula de ETA no quiere asumir. España y Francia solo han recuperado hasta la fecha 152 de las 404 pistolas que un comando de ETA robó en un armería de Vauvert (Francia) en octubre de 2006, lo que significa que falta por conocerse el paradero de otras 252. A lo que hay que sumar 1,3 toneladas de polvo de aluminio (elemento fundamental del destructivo amonal), cantidades indeterminadas de otros componentes de explosivos (como clorato sódico y nitrometano), unas 300 armas largas y 28.000 matrículas que también robaron en Francia.

No hay pruebas de que ETA continúe con su sellado de zulos Pero, ¿cuántos zulos mantiene ETA operativos y escondidos en Francia?, ¿quién los controla?, ¿Cuántas armas, explosivos, documentos y dinero esconde en ellos? Preguntas con difíciles respuestas. Lo que está claro, señalan las mismas fuentes, es que ETA solo controla un grupo muy pequeño de zulos, ya que la banda teme que la mayoría de sus escondites estén vigilados desde que la Guardia Civil detuviera en mayo de 2013 a los etarras que controlaban e inventariaban los zulos. A pesar de que la Comisión Internacional de Verificación (CIV) informó en diciembre de 2014 de que ETA continuaba el proceso de "sellado y puesta fuera de uso operativo de sus armas, munición y explosivos", nadie ha ofrecido pruebas al respecto ni existe un inventario de las armas inutilizadas.

No obstante, este 'punto muerto' seguirá hasta las elecciones generales, según los expertos consultados. El último comunicado de ETA, hecho público este jueves 7 de mayo, no permitirá grandes avances. ETA propone un "diseño compartido de desarme" en el que no participará el Gobierno central, el único que tiene capacidad para ofrecer contrapartidas a la banda, sobre todo en el tema de los presos. Se trata de un simple gesto para intentar favorecer los resultados electorales de Bildu en los comicios autonómicos y municipales de mayo. Mientras, la dirección etarra ha decidido que no tolerará ningún tipo de disidencia interna. Según Europa Press, ETA le ha hecho llegar un mensaje a Fermín Sánchez Agurruza, profesor y exetarra, líder de "Ibil" (caminar en euskera), la corriente crítica que aboga por recuperar los atentados en contra de las vías exclusivamente políticas, para que cese sus actividades de captación de militantes. En definitiva, un claro mensaje de que ETA no apoya a 'Ibil'.

Por su parte, el abogado Brian Currin, asesor del CIV, en una reciente entrevista al diario Gara, habla de 'impasse' en el proceso de desarme. Asegura que no habrá novedades hasta los comicios generales de fin de año, pero adelanta que Francia podría promover algún tipo de iniciativa. Se habla de una especie de conferencia de paz. Currin también critica el inmovilismo del Gobierno español, con el que ha sido "imposible alcanzar una discusión racional".