Boll weevil (Anthonomus grandis), SEM and LM composite
El gorgo del algodón. Una de las mejores imágenes de 2015 según la Wellcome Collection Daniel Kariko - Wellcome Images

De no conocer el tema de la imagen el bicho que aparece en ella podría pasar por un ser alienígena listo para matar, un alien de boca retráctil no demasiado distinto al de la mítica saga de películas de terror. En realidad es un insecto coleóptero que no pasa de los seis milímetros de largo, el gorgojo del algodón (Anthonomus grandis según el nombre científico).

A su nivel es tan destructivo como un alien: desde principios del siglo XX ha asolado los cultivos de casi toda América y causado pérdidas multimillonarias al comerse con una tremenda voracidad las hojas y flores de la planta —en estos momentos, por ejemplo, el 90% de las plantaciones brasileñas están contaminadas por el voraz insecto—. Además, el gorgojo tiene una capacidad reproductiva pasmosa: en un año pueden nacer entre ocho y diez generaciones de individuos.

Irán al archivo digital en Creative Commons

La imagen es una de las veinte ganadoras del premio de 2015 del concurso convocado desde 2011 por Wellcome Images, una de las divisiones del Wellcome Trust, una organización británica sin ánimo de lucro ni vinculación gubernamental dedicada a la sanidad, con museo y banco de datos en Londres especializados en archivar y exponer material médico, científico, anatómico y forense. El concurso implica la exhibición simultánea de todas las imágenes en varios museos científicos del Reino Unido y luego pasarán a formar parte del archivo de más de 40.000 imágenes de la organización, que permite  la descarga y el uso libre de los ficheros mediante una licencia Creative Commons.

La imagen de una célula inmunológica NK, de 'natural killer', asesina nata El corte transversal de una bellísima lengua de gato, el complejo ojo de una mosca, la espalda curvada de una anciana, el cerebro de un roedor, granos de polen que componen una especie de constelación, partículas de residuos de drogas en los pulmones de un ratón, el útero de una yegua preñada, una célula inmunológica NK (por las siglas en inglés, natural killer, asesina nata), el esqueleto de un tuátara, un reptil endémico de Nueva Zelanda, el sistema nervioso de una larva de la fruta, tan colorido como un cuadro de Pollock... Esta es una relación parcial de las dos decenas de imágenes seleccionadas como finalistas en esta edición.

Técnicas de ampliación

Las imágenes científicas y biomédicas son todas sorprendentes, son bellas a la manera a veces morbosa de la contemplación de las vísceras o el interior de los cuerpos. Todas han sido tomadas mediante técnicas como la fotografía médica tradicional, los diversos tipos de microscopios —ópticos, de electrones, confocales, episcópicos de alta resolución (HREM)—, las tractografías, la tomografía óptica, la de rayos equis y otras formas de captación de imágenes capaces de traer a primer plano dimensiones que en la realidad no pasan del micrómetro, una milésima de milímetro.

Este año la exposición simultánea de las piezas más destacadas se celebra no sólo, como hasta ahora, en centros y museos de difusión científica del Reino Unido, sino también en dos instituciones de los EE UU: el Koch Institute del Instituto de Tecnología de Massachusetts y el Medical Branch de la Universidad de Texas en Galveston

Entender la vida, la muerte, el sexo y la enfermedad El portavoz del jurado, el científico Adam Rutherford, señala que la riqueza de las imágenes biomédicas "nos ayudan a comprender conceptos abstractos", porque no se trata sólo de sorprenderse por el grado de ampliación desde lo minúsculo a la visible, sino de "entender la vida, la muerte, el sexo y la enfermedad". 

Para Catalina Draycott, responsable de Wellcome Images, la selección de este año "no sólo es hermosa, sino contenedora de la vida y capaz de insinuar historias e ideas que van más allá de lo visual y son tan diversas como las propias imágenes".