Podemos, en Valencia
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, durante su intervención en el acto público en Valencia. Juan Carlos Cárdenas / EFE

Más plana, aunque consolidada entre los grandes. La gráfica de la evolución en intención de voto de Podemos ha sufrido en las últimas semanas un cierto frenazo, si no un retroceso, a juzgar por las encuestas más recientes. La formación liderada por Pablo Iglesias no ha logrado resultados mejores a los registrados en diciembre de 2014 (un 28,7% de votos, de acuerdo a un sondeo de Sigma Dos), y desde entonces ha experimentado una aparente estabilización en el entorno del 25% de los votos.

Las fuentes de las que hasta ahora ha recogido votos Podemos podrían estar cerca de agotarse. Y para ampliarlas hace falta reinventarse. Para Jorge Galindo, sociólogo de la Universidad de Ginebra y miembro de Politikon, "los académicos estamos trabajando con un fenómeno que no tiene precedentes, y es muy difícil adivinar si lo que pasa es un agotamiento de sus electores o es que, sencillamente, los encuestadores se están ajustando a un fenómeno que cada vez están conociendo mejor. Aún no sabemos si esto se trata de un valle o un escalón. Dependerá de si son capaces de abrir el caladero de votos que ya tienen o si encuentran uno nuevo", destaca.

"Una vez el partido ha conseguido movilizar a la bolsa de votantes que le era más fácil captar es lógico que el crecimiento haya parado", explica Berta Barbet, politóloga de la Universidad de Leicester y editora del think tank de análisis político Cercle Gerrymandering. En su opinión, el crecimiento de Podemos había sido "espectacular" hasta ahora, y los grupos de electores que quedan "son mucho más difíciles de convencer"; esta dificultad se suma al hecho de que el espacio natural del partido ya está "muy ocupado, y por lo tanto crecer a partir de ahora va a ser más complicado".

Podemos, de la nada a la cabeza

Podemos emerge tras las Europeas. El Barómetro del CIS del mes de julio supuso el segundo terremoto tras el inesperado buen resultado obtenido por la formación de los círculos en las pasadas Elecciones Europeas. Así, en apenas un mes su intención de voto pasó del 7,9% de los electores a un 15,3%.

Podemos roza la 2ª posición en agosto y la alcanza en octubre. La encuesta de agosto de 2014 elaborada por Sigma Dos y publicada por El Mundo volvía a reflejar un aumento en el apoyo sin precedentes. El partido de Pablo Iglesias alcanzaba un 21,2% de los apoyos, a apenas un punto porcentual del PSOE. En octubre, el Barómetro del CIS volvía a arrojar un dato similar pero creciente (apoyo del 22,5%), si bien aupaba a la formación al primer lugar en intención directa de voto (17,6%) por primera vez.

La primera fuerza política en noviembre. La encuesta de Metroscopia de finales de octubre y publicada por El País a inicios de noviembre mostraba que el auge de Podemos seguía sin tocar techo. Pablo Iglesias y los suyos se aupaban como el partido más votado con una estimación de voto del 27,7%, por delante del PSOE (26,2%) y del PP (20,7%), especialmente tocado entonces por los escándalos político-mediáticos. Esta misma tendencia la confirmaba a finales de noviembre una encuesta de Sigma Dos para El Mundo, en la que se atribuía un 28,3% de votos para Podemos, un 26,3% para PP y apenas un 20% para PSOE. Otro sondeo de esta misma firma, en este caso para Mediaset, elevaba el porcentaje de votos al máximo histórico registrado por Podemos: 28,7%, apenas dos semanas antes otra encuesta de Metroscopia para El País reflejaba una mayoría simple del PSOE (27%), frente a un Podemos que se limitaba a un 25% de papeletas.

Las encuestas de enero destapan a Ciudadanos pero Podemos se mantiene. El 11 de enero, la encuesta de Metroscopia publicada por El País mostraba una consolidación de Podemos a la cabeza en porcentaje de voto (28,2%). Sin embargo, el sondeo también reflejaba un creciente apoyo a Ciudadanos, una formación catalana que dio su salto a todo el territorio nacional. El partido de Albert Rivera superaba en este estudio a antiguas fuerzas pujantes como UPyD e IU. Pero Podemos perdía fuerza en la posterior muestra de Sigma Dos: El PP remontaba y Pablo Iglesias y los suyos volvían a situarse como segundo partido, con un 26,2% de apoyos. El CIS correspondiente a enero, publicado a inicios de febrero, ratificaba este segundo escalón de los podemitas, que se limitaban a un 23,9% de seguidores. A pesar de que en la serie histórica suponía un aumento respecto a octubre, suponía a su vez un frenazo respecto a los barómetros de entidades privadas de los meses anteriores.

Febrero confirma la estabilidad, y quizás un cierto techo. Dos sondeos de Metroscopia y otro de Sigma Dos confirmaban una cierta estabilización de Podemos, que se situaba entre un 28,2% de apoyos y un 25,8%. Los sondeos también parecían confirmar que las tasas de crecimiento del partido de los círculos sufrían un cierto agotamiento, lo que sugeriría quizás un cierto techo para esta fuera política.

Tercera fuerza en Andalucía. Pese a la ausencia de datos nacionales en lo que va de mes de marzo, los sondeos oficiales sitúan a Podemos como tercera fuerza en Andalucía, con un 19,2% de los posibles votos. Muy lejos aún del apoyo del 34,7% a la socialista Susana Díaz y del 25,7% del PP.

Agotamiento y lucha por espacios

Los académicos y analistas consultados por este diario no se atraven a definir si Podemos sufre un frenazo o no. "Es un tema con dos planos", indica Lluis Orriols, politólogo de la Universidad Carlos III de Madrid: "Primero, que llevamos varios meses con las encuestas mostrando un fuerte ascenso de Podemos. Es posible que pueda estar tocando techo, pero también podríamos ver que se está consolidando como una gran opción política, que es un gran partido que está en la competición. El bipartidismo está muerto en términos estadísticos", añade.

Aunque tal como explica Jorge Galindo es esperable "que se normalice la curva de crecimiento de Podemos, sobre todo si el PSOE se mantiene en un suelo cercano al 20%", en lo que todos los analistas coinciden es que es aún pronto para extraer afirmaciones concluyentes. "Es cierto que los últimos datos muestran una caída de Podemos. De ahí a hablar de una tendencia es aún precipitado, aunque efectivamente puede ser el inicio de un proceso de desinfle", opina Belén Barreiro, directora de la firma demoscópica myWord y del laboratorio de la Fundación Alternativas. Para esta investigadora, hay tres causas principales que explicarían este posible frenazo:

"Por un lado, la irrupción de Ciudadanos, cuya entrada ha cerrado el camino por el centro de Podemos", señala. Y es que muchos de esos votantes moderados, "huérfanos políticos" desencantados por la corrupción y la crisis, ven ahora en C's "una opción también atractiva en cuanto a que es novedosa, lucha contra la corrupción y plantea soluciones a favor de la igualdad", añade. A este respecto, Lluis Orriols cree, no obstante, que ambas formaciones "no deberían competir demasiado ya que ocupan espacios diferentes, pero sí que pueden limitarse el potencial de crecimiento. Hasta ahora habíamos visto el auge del descontento por la izquierda, con Podemos, pero el descontento también está floreciendo por la derecha", sostiene.

Precisamente para apelar a este voto más centrista, Jorge Galindo cree que los miembros de Podemos han hecho apelaciones públicas al patriotismo. "Son comentarios dirigidos a esos votantes de las posiciones más centradas de la escala ideológica", explica. Para Berta Barbet, por su parte, "será interesante ver qué estrategia escoge Podemos como respuesta al auge de C's. Su auge haría que, si el partido quiere ocupar el espacio de centro y centro-derecha reformador, el partido se deba mover hacia ahí. Al mismo tiempo, no obstante, deberán valorar los riesgos de alejarse mucho de sus votantes de izquierda", cuestiona.

Aún está por ver el daño de los escándalos

Por otro lado, están las "cuestiones internas de Podemos", añade Belén Barreiro. Es decir, los distintos escándalos mediáticos surgidos en los últimos meses: La beca de Íñigo Errejón, los trabajos académicos de Juan Carlos Monedero... "algún impacto pueden tener", según prevé. En opinión de Jorge Galindo "es pronto para evaluar si los escándalos están afectando a las encuestas".

Belén Barreiro añade un tercer factor: "el impacto adicional de lo que significa tener o no cuadros y candidatos con poder de atracción de cara a las próximas elecciones autonómicas. Hasta ahora Podemos vive de la política nacional y no tienen cabezas visibles en las CC AA, por lo que será un reto para ellos mantener los apoyos una vez se conozcan los candidatos con nombres y apellidos", concluye esta académica.

Lo que las encuestas sí dibujan claramente es un escenario político fragmentado. Tanto que, como anticipa Berta Barbet, "será muy complicado que ningún partido sea hegemónico. El escenario que se dibuja es el de una competición entre el mínimo dos ejes, izquierda-derecha y reformismo-experiencia. Tener posición hegemónica en dos ejes es complejo", advierte esta politóloga.