Senderismo en Portugal

Aunque poco conocida, la parte central del país vecino ofrece la oportunidad de disfrutar de paisajes variopintos en trayectos a pie.
Las rocas, de formas caprichosas, salpican la ruta.
Las rocas, de formas caprichosas, salpican la ruta.
La zona central de Portugal tiene uno de los paisajes de montaña más bellos de la península ibérica. Situado a 415 km de Madrid, el Geopark Naturejo ofrece a los amantes del senderismo la primera ruta pedestre organizada por el Concejo de Castelo Branco. La ruta tiene dos itinerarios: uno de 17,4 km y otro de 9 km, con un nivel de dificultad elevado.Comenzando en Louriçal do Campo, el primer alto en el camino se realiza en la iglesia mayor de San Benito, del siglo xvi. Conviene parar a tomar fuerzas antes de recorrer el paseo entre huertas y olivares que nos llevará hasta la cima. Una vez allí, la cruz jesuita da la bienvenida al viajero. Siguiendo por este camino se encuentra el cruce que separa la ruta larga de la corta.

Merenderos y miradores

Si elegimos la ruta larga, el camino nos llevará hacia Baldeira, pasando por un merendero y por tramos preparados para la escalada. En la ruta corta el camino es más sencillo: se trata de un sendero que permite un agradable paseo, con posibilidad de hacer paradas en varios merenderos y miradores, y que conduce hacia Casal da Serra.

De camino a Castelo Novo se encuentra una de las paradas más bellas del recorrido. El mirador de la sierra de la Gardunha ofrece una panorámica completa del entorno boscoso y montañoso. La ruta se adentra entonces en la montaña hasta llegar al Alto de Castelo Velho, a 1.043 metros de altura. En este punto termina el ascenso por la Gardunha y comienza el descenso hacia Casal da Serra. El camino discurre por numerosos manantiales y fuentes que conducen hasta la villa. Junto a la casa de los servicios municipales, la vereda del río nos llevará hasta la garganta de Ocreza.

El castillo templario

Si al viajero todavía le quedan fuerzas tras realizar la travesía, a tan sólo 33 km se encuentra la hermosa ciudad de Castelo Branco. El nombre de la localidad proviene del castillo que construyeron los templarios cuando se asentaron en la comarca en el año 1214. Este castillo blanco ha mejorado con las numerosas rehabilitaciones a las que ha sido sometido. Merece la pena subir por las empinadas calles que conducen hasta el recinto y observar la panorámica que se divisa desde allí.

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