El artista callejero Banksy se ha ido de vacaciones a Gaza. Al menos así lo presenta, en el mismo tono sarcástico de siempre, en un vídeo que adopta los códigos y el lenguaje de las promociones turísticas y que ha difundido en su web oficial. El pequeño documental, de menos de dos minutos de duración, se titula Make this year YOU discover a new destination (Voy a hacer que este año descubras un nuevo destino).

El artista anónimo y combativo sugiere en los printers que ha insertado en el vídeo que ha entrado ilegalmente en la zona, aislada del resto del mundo por el Ejército de Israel, gracias a la red de túneles que los habitantes mantienen para moverse, proveerse de suministros y, según el régimen del estado sionista, para atacar con misiles de corto alcance a los beligerantes vecinos. El artista urbano ha dejado en Gaza varios murales, que también ha publicado en la web y en su cuenta de Instagram.

Segunda visita

No es la primera vez que Banksy hackea el aislamiento de la franja, donde viven 1,5 millones de personas. En 2005 había pintado sobre el muro levantado por Israel —una niña elevándose gracias a un manojo de globos de helio, un grupo de palestinos con los mismos trajes que usaban los judíos en los campos de la muerte nazis, un agujero a través del cual se adivina una playa tropical...—.

Siluetas de niños girando en torno a una torre militar israelí Esta vez ha preferido la socarronería. En varios emplazamientos de Gaza ha dejado murales: unos columpios infantiles que giran, paseando a siluetas de niños en el estilo habitual del artista, de una tétrica torre de vigilancia israelí y un gato especialmente kitsch en un solar lleno de escombros causados por los bombardeos —en el vídeo explica que deseaba subir a la web fotos de la destrucción causada por los ataques militares de Israel, pero optó por el minino porque "en Internet la gente sólo mira fotos de gatitos"—.

Una figura mitológica doliente

Entre los cascotes de un edificio destruido dibujó a una figura mitológica de aspecto helénico en actitud de dolor. Algunos comentarios en las redes sociales afirman que se trata de una emulación del personaje de Níobe, que se convirtió en piedra tras la muerte de los hijos de los que estaba tan en exceso orgullosa que fue castigada por los dioses con perderlos a todos.

Si nos lavamos las manos, nos ponemos del lado de los poderosos El minidocumental concluye con el plano de una pintada en toscas letras rojas sobre un muro blanco ante el cual deambulan un par de escuálidas gallinas. El grafito dice: "Si nos lavamos las manos en el conflicto entre los poderosos y los que no tienen poder, nos ponemos del lado de los poderosos: no nos mantenemos neutrales".

Largo 'travelling' entre los escombros

Todos los subtítulos del vídeo juegan con la terminología de la publicidad de los mayoristas de viajes. La pieza, que incluye insertos de vídeo de soldados israelíes y bombardeos y audio de helicópteros y comunicaciones militares, está montada en torno a una pieza musical de estilo árabe y un largo travelling lateral desde un coche que circula por la destrozada Gaza.

No ha entrado cemento en Gaza desde el bombardeo La traducción al español de los eslóganes es esta: "Muy alejado de las rutas turísticas (se accede a través de una red de túneles ilegales)". "A los locales les gusta tanto que nunca se van (porque no se les permite)". "Situado en un emplazamiento exclusivo (rodeado por un muro en tres lados y una línea de barcos armados en el otro)". "Vigilado por vecinos amistosos (en 2014 la Operación Margen Protector destruyó 18.000 hogares)". "Hay oportunidades de desarrollo por todas partes (no se ha permitido la entrada de cemento en Gaza desde el bombardeo)". "Amplias posibilidades de remodelación".