Los bebés de entre cuatro y seis meses son capaces de distinguir entre su idioma nativo y uno extranjero sólo a través de la observación de la cara de quien les está hablando y sin percibir sonidos, según un estudio del Parque Científico de la Universitat de Barcelona (UB), en colaboración con la Universidad de British Columbia (Canadá).

La investigación, publicada en la revista Science, "demuestra que los bebés menores de seis meses pueden llegar a discriminar dos lenguas, como el inglés y el francés, sólo observando los gestos de la cara y sin sonido", tal y como explica la investigadora participante en el estudio, Núria Sebastián, de la UB.

¿Cómo se hizo el experimento?

Para determinar si los bebés distinguían entre lenguajes basándose sólo en movimientos faciales, los investigadores les hicieron observar una serie de segmentos de vídeo sin voz que mostraban oradores bilingües de francés e inglés recitando frases en cada lenguaje.

La habilidad se mantiene hasta los ocho meses en hogares plurilingües
Los investigadores descubrieron que esta habilidad se encuentra presente en bebés ya a los cuatro meses y que se pierde aproximadamente a los ocho meses si en el entorno del bebé sólo se habla una lengua; en bebés que crecen en entornos bilingües se mantiene al menos hasta los ocho meses.

Según explica Salvador Soto-Faraco, "sólo con ver los movimientos faciales de un hablante, los bebés pueden extraer suficiente información como para diferenciar entre lenguas. Esto es algo sorprendente, porque se cree que la cantidad de información que transmitimos visualmente cuando hablamos es poca en comparación con la información acústica, como muestra por ejemplo la ausencia de problemas para mantener conversaciones telefonicas".

Los bebés se fijan en los aspectos visuales

Este tipo de patrón evolutivo coincide con el curso temporal de otras habilidades lingüísticas

"Poca gente dedicada al estudio del lenguaje esperaría que los bebes se fijaran tanto en los aspectos visuales dada la poca información que ofrece ese canal. Sin embargo, según los resultados que presentamos, es posible que los bebes obtengan algún tipo de ventaja para la adquisición del lenguaje fijándose en información visual como por ejemplo los movimientos labiales o de la cabeza", afirma Soto-Faraco.

Según el investigador español, el curso de desarrollo que sigue esta habilidad es curioso ya que primero son capaces de distinguir entre los idiomas, pero luego pierden esa capacidad si no "ejercitan" en su entorno natural: "Este tipo de patrón evolutivo coincide con el curso temporal de otras habilidades lingüísticas en bebés, pero resulta interesante que se presente también en habilidades lingüísticas de tipo visual", añadió.