Felicia Dunn Jones murió cinco meses después de los atentados del 11-S; su familia y sus abogados han luchado para que se reconozca que el polvo que inhaló mientras escapaba de sus oficinas (cercanas al World Trade Center) fue el causante de su muerte.

Este miércoles, el doctor Charles S. Hirsch, jefe de los forenses de la ciudad de Nueva York, hacía pública una carta en la que reconocía que Felicia murió por el polvo tóxico que inhaló el 11 de septiembre de 2001, convirtiéndose en la víctima oficial 2.750 del atentado contra las Torres Gemelas.

Sarcoidosis

La autopsia reveló que Felicia Dunn Jonnes había fallecido por sarcoidosis, un "desorden general normalmente relacionado con la edad, pero que a veces pasa sin ser diagnosticado", según relata el doctor Ronald G. Cristal en un artículo publicado en New York Times, quien asegura que hay personas con una predisposición genética a sufrir la enfermedad.

Estudios médicos señalan que los casos de sarcoidosis se elevaron entre los bomberos de Nueva Yory
Estudios publicados por varias revistas médicas señalan que los casos de sarcoidosis se elevaron entre los bomberos de la ciudad de Nueva York en los dos primeros años posteriores a los atentados.

En la carta hecha pública por el jefe de los forenses, sostiene que la inhalación del polvo "contribuyó a la muerte de [Felicia]" de manera que "las razones de su muerte cambiarán de muerte por causa natural a homicidio".

"Los forenses han aceptado ahora lo que cientos de personas con enfermedades relacionadas con el 11-S y sus doctores llevan tiempo diciendo: el polvo de la zona zero fue perjudicial y hasta mortal", declaraba la abogada de Dunn, Carolyn B. Maloney.

Indemnizaciones

Esta resolución abre la posibilidad a otros afectados por haber inhalado el polvo de las Torres Gemelas, entre los cuales hay muchos empleados de los servicios de emergencia, bomberos y policías que acudieron a rescatar a las víctimas entre los escombros.

El marido de Felicia ha recibido una indemnización de 2,6 millones de dólares
Con ello, se reconocería su muerte como homicidio y podría abrir la puerta para obtener indemnizaciones del fondo federal de compensaciones para las víctimas del 11-S.

De hecho, el marido de Felicia Dunn presentó una reclamación a dicho fondo, que concluyó que su muerte estaba relacionada con la inhalación del polvo e indemnizó a la familia con 2,6 millones de dólares.