La explosión de un coche bomba conducido por un suicida ha vuelto a sembrar de muerte las calles de la ciudad iraquí de Faluya, a 50 kilómetros de Bagdad.

En esta ocasión, el atentado se produjo cerca de donde se celebraba una procesión funeraria, por lo que la mayor parte de las víctimas -19 muertos y 25 heridos- eran asistentes del sepelio. 

El miércoles, otras veinte personas murieron en un café al noroeste de Bagdad y 30 resultaron heridos después de que un terrorista suicida hiciera estallar su cinturón explosivo.