Los Oscar 2015 vivieron una gala aburrida pero no faltaron los momentazos. Primero Neil Patrick Harris, presentador de la gala, intentó poner un tono de humor. El protagonismo se repartió equitativamente entre los asistentes, aunque fue Meryl Streep la que más expectación creó, muy emocionada, con el discurso de Patricia Arquette. La gala tuvo un tono femenino en ese sentido, ya que el resto de los focos fueron a parar a Lady Gaga, extravagante como casi siempre, y Julianne Moore, quien no sabía si reír mucho o llorar un poco. Quien fue fiel a su cita con el espectáculo, pese a irse de vacío, fue Benedict Cumberbatch.

Los momentos más divertidos de la gala: 

'Everything is Awesome', decían en el Dolby. También para Oprah Winfrey en el momento de recibir su particular Oscar... de Lego. 

Benedict Cumberbatch quizás fue el único que sabía que la noche pintaba aburrida. Se llevó una petaca.

Neil Patrick Harris seguía con su show. Baile por aquí, broma por allá. Siempre bien acompañado. 

A Julianne Moore le entró la risa porque no quería pasarse la noche llorando.

"Not my tempo". No era J.K. Simmons pero tampoco Michael Keaton. El semidesnudo que dará que hablar, en homenaje a Birdman y Whiplash.

El presentador se vino arriba, ahora sí, a lo Michael Keaton.

La cara de Meryl Streep y sus 99999 nominaciones lo decían todo

Pero despertó con el discurso de Patricia Arquette. ¡BRAVO!

De mujer a mujer, porque también aplaudió a Lady Gaga, quien se dejó los polémicos guantesque revolucionaron Twitter por su parecido con los guantes de fregar— para homenajear a Julie Andrews.

La realidad es que Wes Anderson fue el único que se lo pasó bien. Sus cuatro Oscar bien valían este aplauso final: