Cuanto más pequeño es el piso, más caro es su suelo. Esto es una ofensa al país, ya está bien de especulación inmobliaria. Si la vivienda es un derecho constitucional, las administraciones tienen que hacer cumplir la ley y facilitar vivendas dignas a precios asequibles. No es de recibo que dos personas tengan que hipotecar su vida para poder pagar una casa. Y luego nos quejamos de que no hay nacimientos... Si hoy una pareja que esté hipotecada tiene un hijo le llega el fin del mundo; si apenas pueden pagar el timo de casa que les han vendido, con un crío se les va el presupuesto al garete. Ya está bien de especuladores.

Los pisos en España han alcanzado un límite que jamás debieran haber alcanzado: la esclavitud de dos personas con sendos sueldos para toda la vida. Lo que hace fracasados a ciertos países  no son sus leyes sino la falta de gobernantes que las hagan cumplir. En España es lo que ocurre con la vivienda. Nuestros Gobiernos nos han tratado como a una república bananera. Su obligación era hacer cumplir la Constitución, y no lo han hecho.

Podrían empezar localizando a los propietarios de estos envoltorios de ladrillo y obligarles a venderlos como lo que son: trasteros. Y pagar unas multas soberanas, claro. Y lo peor es que estos ‘pisos’ han logrado la cédula de habitabilidad de los ayuntamientos. Deben sancionar a éstos y arrebatarles el control del suelo. Marcelo.

Ladrones de guante blanco es lo que son, sinvergüenzas que se enriquecen a costa de un bien fundamental para la vida y la dignidad de las personas. Algún día deberían verse en la situación que tantas familias sufren. Elena.

La intermediación de una agencia inmobiliaria. Hay muchos ladrones también entre los que acuden a las inmobiliarias. Hacen que hagas todo el trabajo, que los lleves, les enseñes el piso y, cuando te das la vuelta, se ponen de acuerdo con el dueño y nosotros nos quedamos a dos velas. No sólo roban las inmobiliarias.