La lluvia deja en Sevilla un herido grave, calles
Un pueblo de Jaén anegado ayer por las tormentas (EFE).
El agua llegó a un metro y medio de sus hogares. Alrededor de 130 personas de los municipios de la comarca jienense de Sierra de Segura tuvieron que ser desalojadas por los bomberos de sus viviendas por las trombas de agua, que han causado estragos en Andalucía.

Jaén ha sido la provincia más perjudicada. El pueblo de La Puerta de Segura ha solicitado ya la declaración de zona catastrófica y el de Puente de Génave hará lo mismo. La Junta ha dado la orden para conceder ayudas de emergencia a estos municipios.

El temporal ha puesto a media Andalucía en alerta por las fuertes lluvias. El Instituto Nacional de Meteorología (INM) ha activado la alerta amarilla en Almería, Jaén, Córdoba y Sevilla. Esta situación se mantendrá hasta las 00.00 de mañana. A partir de entonces, el INM prevé menos posibilidades de lluvia.

La tromba de agua también hizo ayer de las suyas en la capital hispalense, donde provocó un apagón de luz en un polígono industrial y en varias viviendas.

Cortes ferroviarios

El temporal ha provocado  también la inundación de las vías de 13 trenes que unen Jaén y Almería con Madrid, lo que dejó en tierra a los que iban sin billete y ha provocó la creación de un plan alternativo por parte de Renfe para trasladar a los centenares de pasajeros afectados.

Los usuarios de los trenes suspendidos en las líneas férreas Madrid-Andalucía y Levante-Andalucía fueron trasladados en autobuses a Ciudad Real y de aquí a Madrid en una lanzadera.

El agua, un caos para las ciudades

Las fuertes lluvias han sembrado el caos en las principales capitales españolas. La capital madrileña se anegó, en parte por el mal estado de la red de alcantarillado, según critican los expertos. Además, hubo cortes en el metro y en los carriles especiales para el transporte público. En Zaragoza, la lluvia congestionó el tráfico en el centro y atascó más de 21 líneas de autobuses. En Valencia se inundaron las vías del ferrocarril y se colapsaron las carreteras. El suceso más trágico ocurrió en Pontevedra, donde el agua acumulada por el mal desagüe de un edificio provocó su derrumbe y el aplastamiento de un hombre, que murió a consecuencia del accidente.