El inicio de la temporada alta de turismo en la ciudad ha provocado un incremento de los robos de objetos personales en la zona vieja. Las aglomeraciones en la calle del Franco y en los alrededores de la catedral son una oportunidad para los ladrones, en ocasiones aprovechando la confianza de los visitantes por la aparente seguridad de un municipio como Santiago. Este mismo mes se denunció, además, un caso de asalto a un coche en marcha. La Policía no considera la situación alarmante, pero incide en la necesidad de tomar medidas de precaución, incluso en el interior de los templos. Las terrazas, que empiezan su época de actividad estos días, son otro lugar de riesgo.