Un ciudadano de Michigan, Sam Peterson, fue arrestado por utilizar la red inalámbrica de una cafetería, gratuita para clientes, desde su coche.

Peterson se conectaba diariamente a dicha red pero desde fuera, sin consumir en la cafetería, lo que levantó las sospechas de un oficial de policía.

Cuando Peterson explicó lo que estaba haciendo, las autoridades se dispusieron a estudiar el caso.

Según la ley, el hombre podría enfrentarse a cinco años de cárcel y hasta 10.000 dólares de multa por acceder ilegalmente a una red informática.

Finalmente, el juez entendió que Peterson no era consciente de que estaba incumpliendo la ley, por lo que le condenó tan sólo con 400 dólares de multa y 40 horas de trabajos comunitarios.

En España no es delito

Hace un par de meses otro hombre fue detenido, esta vez en el Reino Unido, por usar sin permiso la red inalámbrica de conexión a internet (Wi-Fi) de un vecino de Redditch.

El acusado navegaba en la red con un ordenador portátil desde el interior de su coche.

¿Qué pasaría en España en un caso similar? En principio, nada.

Según el presidente de la Asociación de Usuarios de Internet (AUI), Miguel Pérez Subías, acceder en nuestro país a la red Wi-Fi de un vecino por el momento no es delito.

Eso sí, si el usurpador decide usar la banda ancha del vecino para delinquir y la Policía lo detecta, el que paga la conexión tendrá que responder ante la justicia.

Además, el Código Penal castiga con hasta dos años de cárcel a quienes decidan compartir su acceso Wi-Fi a Internet.